El Cáncer Tony Saca
Cría cuervos y te sacaran los ojos.
ARENA se hizo el harakiri en el 2003 cuando nominó al palestino Antonio Saca para suceder a Francisco Flores como presidente de El Salvador. Flores fue excelente, no así su predecesor, Calderón Sol, a quien debemos la genial decisión de promover la candidatura de su par intelectual, el pérfido Saca.
De él siempre se supo que no era de muchas luces – ni siquiera terminó sus estudios de comunicación en la universidad. Pero, después de todo, con la excepción de Flores, ninguno de los presidentes de ARENA ha sido brillante. Lo que distinguía a Saca era su supuesta popularidad por ser un empresario radial que comentaba partidos de fútbol, el pasatiempo de los salvadoreños. Esto inspiró a los líderes del partido a aceptar a un hombre que jamás había demostrado ideología o afinidad por principio alguno, más allá de la promoción desvergonzada de su persona.
Como gobernante, Saca fue un presidente sin ideología, muy parecido a los gangsters que gobiernan Guatemala desde Cerezo. Repartió prebendas como ninguno, promovió la burocracia y la ineficiencia al mismo tiempo que sumió al país en la peor crisis de violencia que éste haya conocido. También se le vincula a casos de corrupción, entre ellos el gasto de medio millón de dólares en una fiesta navideña al estilo de su parentela árabe, pocos meses después de haber anunciado un plan de austeridad.
Ahora los ”líderes” areneros que dejaron al partido en piloto automático se quejan de que Saca esté detrás de un complot para destruir a la única institución política que puede interponerse entre la libertad y el socialismo “del siglo veintiuno.” Ahora sólo Dios podrá sacar a El Salvador del charco de corrupción y miseria en el que lo sumirán el matrimonio Saca-FMLN.
Ley de Armas… 6 meses después
Desde que entró en vigencia la Ley de Armas el 29 de abril, los homicidios han incrementado un 24% según el Inacif. En abril asesinaron a 432 personas; en septiembre a 535. Un 90% de estos homicidios han ocurrido con armas de fuego.
Aparentemente quienes no respetan la ley de no asesinar tampoco respetan la ley de no portar armas. ¿A quién se le habría ocurrido semejante cosa? Resulta que los delincuentes prefieren víctimas desarmadas. Increíble… aunque creo que lo leí en una calcomanía en alguna parte.
Bueno, al menos la prohibición a que vayan 2 personas en motocicleta sí ha funcionado. ¡Qué?! ¡Tampoco?!
Delincuencia 2 – Gobierno de Álvaro Colom CERO.
El partido VIVA es igual a todos los demás
Los partidos políticos deberían ser organizaciones creadas a partir de un conjunto de ideas coherentes sobre el rol del gobierno en la sociedad. Hay una enorme diversidad de opiniones sobre lo que debe hacerse en cuanto a la seguridad, la política fiscal, el medio ambiente, etc., y no todas las opiniones son compatibles entre sí. Por ejemplo, no se puede ser liberal y socialista al mismo tiempo. No se puede ser promotor del “derecho indígena” y al mismo tiempo proclamar la igualdad de todos ante la ley. Lógicamente las creencias tienden a agruparse por compatibilidad y, en consecuencia, un partido puede representar a una agrupación específica de ellas.
En una democracia funcional, los partidos compiten porque creen que sus ideas son mejores que las de los demás partidos. El candidato, como el votante, gravita hacia el partido con el que comparte la mayoría de creencias, a tal grado que uno debería poder identificar el partido de un votante o candidato con solo conocer sus creencias.
Es fácil distinguir a los verdaderos partidos entre sí porque no intentan representar toda la opinión pública, sino que sólo a un segmento de ésta. Al resto intentan persuadir hacia su punto de vista. Si representaran toda la opinión pública, no serían partidos sino congresos. No necesitaríamos partidos ni democracia si hubiera una forma de representar las aspiraciones universales de la sociedad en una sola organización política.
Cuando los partidos no representan un grupo específico de ideas, entonces representan otra cosa. ¿Qué cosa? En Guatemala es bastante claro: representan intereses particulares.
Cuando no se puede distinguir un conjunto congruente y lógico de creencias en un partido, es una señal segura de que no busca el poder para poner ideas en práctica. Si fuera este el propósito, ¿por qué no exponer esas ideas? Y si no buscan el poder para aplicar ciertas ideas, entonces, ¿para qué buscan el poder?
Sabemos que los partidos tradicionales en Guatemala han sido conformados en torno a intereses particulares. No son vehículos de ideas sino de candidatos, los cuales intercambian partidos y lealtades con tal de llegar al poder para enriquecerse personalmente. Todos sabemos que los partidos, como tales, no representan nada, por lo que no hay quien pueda indicarme en qué se diferencia, ideológicamente, el FRG de la UNE, de la GANA, de la UCN, de los Unionistas. Pero hubo quienes pensaron que el partido VIVA, de Harold Caballeros, es un partido distinto porque promete gobernar “con valores.”
En realidad, con cada elección surge algún partido nuevo con un candidato carismático que promete ser distinto que todos los anteriores. El MAS de Serrano Elías también prometió en su campaña un gobierno distinto al de la Democracia Cristiana y la corrupción de Vinicio Cerezo, pero sabemos que al final fue igual o más corrupto. En elección tras elección los guatemaltecos ingenuamente creen en las promesas de un nuevo partido que surge aparentemente de la nada y promete ser todo lo que los anteriores no fueron.
He encontrado una forma de determinar si un partido es serio, en el sentido que posiblemente promueve ideas, o si no lo es, en cuyo caso definitivamente promueve intereses particulares. Es tan fácil como visitar el sitio web del partido y leer su carta de principios o plan de gobierno. Si en estos documentos se distingue una ideología clara y coherente, existe la posibilidad de que el partido sea serio, aunque persiste la posibilidad de que esté disfrazando intereses particulares. Pero si no se distingue una ideología clara y coherente, entonces no existe ni siquiera una posibilidad de que sea serio, por las razones que he expuesto arriba.
Al visitar el sitio del Partido VIVA, no encuentro una ideología clara sino buenas intenciones, idénticas a las que profesan las demás agrupaciones políticas. Los valores son, sencillamente, una lista de virtudes como “puntualidad, orden, limpieza, responsabilidad y veracidad.” ¿Habrá algún partido que valore la impuntualidad, la suciedad y la falsedad? Por supuesto que no, lo cual hace completamente superfluo este listado de atributos que son requisito para cualquier individuo, no digamos un funcionario público. Con este listado es imposible determinar qué quiere hacer Caballeros con el problema de la inseguridad o el déficit fiscal.
Si no en los Valores, ¿estará en los Principios? Sobre esos encontré lo siguiente:
- Observamos y respetamos las leyes vigentes del país y tratados internacionales, promulgadas para el fortalecimiento del Estado de Derecho y para la organización y funcionamiento del Sistema de Partidos Políticos.
· Fundamos el partido invocando el nombre de Dios Altísimo.
· Líderes, militantes y afiliados reconocemos y privilegiamos la primacía de la persona humana como sujeto y fin del orden social.
· Reconocemos la familia como génesis primaria y fundamental de los valores espirituales y morales de la sociedad, y al Estado como responsable de la promoción del bien común, de la consolidación del régimen de la verdad, honestidad, seguridad, legalidad, justicia, igualdad, libertad y paz.
· Impulsamos la plena vigencia de los derechos inherentes a la persona humana, dentro de un orden institucional estable, permanente y democrático, donde gobernados y gobernantes procedan con absoluto apego al Derecho.
¿Hay algún partido que proponga no respetar las leyes vigentes del país y los tratados internacionales? No. El Principio 1 es inútil.
¿La invocación del nombre de Dios Altísimo al fundar un partido define las decisiones que tomará una vez en el poder? No. Adiós al Principio 2.
¿Puedo trazar algún contraste ideológico con el reconocimiento de la primacía de la persona humana? No, a menos que haya partidos que reconozcan la primacía de los delfines o los simios. Pero mientras todos los partidos sean conformados por humanos y para humanos, el Principio 3 es una pérdida de ciberespacio.
El Principio 4 sí podría revelar algo, aunque muy generalmente, sobre la relación familia-Estado, donde la primera es el origen de los valores y el segundo el garante. Lamentablemente, sigue siendo muy difuso dónde delimita lo público de lo privado, que es lo fundamental.
¿Hay algún partido que proponga quitarle vigencia a los derechos humanos y desapegarse del Derecho? Por supuesto que no, por lo que el Principio 5 es inservible.
De modo que ni en Valores ni en Principios, ni en otro lugar de su sitio web he encontrado una sola evidencia de que este partido persigue aplicar ciertas ideas congruentes sobre el rol del gobierno en la sociedad, y por lo tanto debo concluir que el proyecto tiene que ver con intereses particulares. Si el partido VIVA cree que esta conclusión es injusta, entonces puede publicar un plan de gobierno, aunque fuera un borrador, para demostrarle a los críticos que realmente existe un cuerpo de ideas que está detrás de la candidatura de Harold Caballeros. De esta forma, además, las personas podrían utilizar su criterio para evaluar sus propuestas y decidir si son lo que el país necesita para mejorar. Mientras no lo haga, mientras el partido siga sosteniéndose en el carisma del Sr. Caballeros y vaporosas promesas de “veracidad” y “limpieza”, la apuesta inteligente es que se trata de un ardid más donde unos cuantos oportunistas buscan ganar elecciones para beneficiarse personalmente.
Limosneros con Garrote
¿Que opinaría usted si yo exigiera reunirme con el presidente para que le quite el trabajo a mis vecinos y me entregue sus tierras? Seguramente pensaría que estoy loco. Pues esto es precisamente lo que pretenden los revoltosos que sitiaron la ciudad el 12 de octubre, y que hoy son recompensados con una reunión a puerta cerrada con el presidente.
Sólo Dios sabe qué se puede conversar con gente que dice que los “bienes naturales” del “subsuelo” emiten “energías” que pertenecen a los “mayas.” ¿Cómo es posible convencer a estas personas de que los recursos sólo pueden servirles si son explotados, en la medida que generen riqueza y empleo? ¿Tiene Álvaro Colom acceso a la tecnología que les demuestre que las energías mayas son utilitariamente inferiores al beneficio económico de las empresas mineras, hidroeléctricas, etc.? Es como poner a un oncólogo a discutir con un curandero sobre la mejor forma de tratar el cáncer.
Para aspirar a tener una discusión civilizada con alguien debe suponerse primero que esa persona es civilizada. Y para serlo, en primer lugar, debe haber buscado la discusión por medios pacíficos. Bloquearle el paso a personas que necesitan ir a trabajar, a estudiar o al médico es un medio decididamente violento, como lo es destruir los vehículos de otras personas con palos y piedras. Además, para que una negociación prospere debe partirse de ciertos principios compartidos. Por ejemplo, el respeto a la propiedad y al derecho que los demás tienen de ganarse la vida honradamente. Pero los revoltosos no comparten estos principios, como lo evidencian tanto en sus tácticas como en sus demandas.
Como opina Ramón Parellada, estas personas, en su mayoría ignorantes de los motivos reales detrás de su movimiento, protestan contra oportunidades para mejorar su nivel de vida.
Ellos afirmaban que luchaban por el derecho universal a la alimentación y otros similares y rechazaban la minería y las hidroeléctricas en el país así como la instalación de la Cementera en San Juan Sacatepéquez. Es una contradicción porque estos proyectos se suman a la creación de oportunidades que tanta falta nos hace para que la gente pueda mejorar su nivel de vida a través de más y mejores empleos directos e indirectos.
Quizá minas y cementeras no sean las industrias de mayor valor agregado, pero es lo único que está dispuesto a instalarse en esta tierra que no tiene más que ofrecer que la tierra misma. Quisiéramos que vinieran a instalarse empresas como Intel, Google o Hyundai, por hablar de algunas que requieren de mano de obra educada, pero los enardecidos y su progenie sólo sirven para protestar. Lamentablemente, mientras ni siquiera podamos garantizarle seguridad jurídica a empresas de recursos naturales, jamás tendremos la oportunidad de aprender los hábitos y destrezas que se requieren para atraer a las empresas de alta tecnología.
El desarrollo de las naciones es un proceso que pasa por etapas. Las susceptibilidades ambientalistas suelen aparecer cuando en la sociedad ya existen suficientes recursos, conocimiento y experiencia para dedicarse a actividades de bajo impacto ambiental. El problema es que en Guatemala se han importado estas susceptibilidades, con trasfondo ideológico, sin que el país tenga la capacidad de adoptarlas.
Los revoltosos están tranquilos con el dinero que reciben de sus oscuros patrocinadores, y no se preocupan por consultarle a sus vecinos cómo podrán poner comida en sus mesas si desaparecen los 11 proyectos que adversan. No ofrecen soluciones al problema de la extrema pobreza que aflige a sus comunidades, más allá de las exigencias de tierras y dádivas del gobierno. Aparentemente no se les ocurre que si el gobierno tiene para repartir es sólo porque existen empresas privadas pagando impuestos.
El gobierno debe rechazar el chantaje de los revoltosos, y las comunidades mismas deben alzarse en contra de sus supuestos líderes que las mantienen secuestradas y empobrecidas.
Vidas de bochincheros son valiosas. ¿Las demás? No tanto.
Noticia de última hora: Amnistía Internacional exige al gobierno que investigue el asesinato de dos indígenas. Uno, un revoltoso que atacó a un peatón armado (oops) el 12 de octubre; el otro, un invasor de tierras que murió intentando invadir a un hospital privado en El Estor.
En noticias relacionadas, Amnistía Internacional sin comentarios sobre la investigación de los 2,934 homicidios ocurridos durante el primer semestre de 2009.
Feliz Día del “Political Correctness”
También podría llamarse Día de los Malos Perdedores o Día de la Pobre Excusa del Subdesarrollo.
Alguna vez el 12 de octubre fue una conmemoración del avistamiento de Rodrigo de Triana del nuevo continente; el simple reconocimiento de un hecho histórico que cambió al mundo. El descubrimiento trajo a este hemisferio una cultura relativamente avanzada de la cual derivamos, entre otras cosas, nuestro idioma y el concepto del derecho. Además aparecieron los mestizos y los criollos (nuevos grupos culturales), suceso que para muchos americanos –durante varios siglos que sucedieron a 1492- merecía una celebración especial.
Pero luego pasó algo, coincidiendo con el auge del revisionismo izquierdista en el s. XX, que inyectó al evento con recuerdos de alevosa injusticia y recriminaciones étnicas. De repente el Día de Cristóbal Colón o Día de la Raza se transformó en el aniversario del genocidio. Celebrarlo hoy es faux pas, algo así como celebrar el aniversario del Putsch de la Cervecería. De allí que le cambien el nombre para hacerlo políticamente correcto, como lo hizo Chávez en 2002 al ”Día de la Resistencia Indígena.” Lo que alguna vez fue una ocasión para que los niños aprendieran el nombre de las tres carabelas, ahora es un día de histéricos desplantes políticos como las representaciones de juicio al “genocida” Cristóbal Colón (sin mucho suspenso –el veredicto siempre es culpable.)
Algunos me acusarán de eurocéntrico por hablar de “nuevo continente” y “descubrimiento”, porque Colón llegó a un continente que ya estaba habitado. Sin embargo, el continente es nuevo en el sentido de que era desconocido para la civilización, es decir, para aquella sociedad humana que escribía historia y dibujaba mapas. La historia, la cartografía, así como los más elementales conceptos de derechos humanos, libertad y propiedad eran desconocidos entre los pueblos bárbaros que poblaban América cuando vino Colón.
Dirán otros, ¿qué hay de los mayas? A lo cual respondo, ¿qué hay de ellos? La civilización maya practicaba el sacrificio humano, el canibalismo, y sus centros urbanos fueron abandonados en el siglo IX, 500 años antes de que un europeo pusiera pie en ellos. Lo que éstos encontraron fueron asentamientos, pueblos dispersos con lenguas distintas, economías autárquicas y constantes guerras tribales. La idea de los nobles nativos, intercambiando cacao y fumando peyote en armonía con la naturaleza hasta que el malvado ibérico trajo la enfermedad y la guerra, es un mito.
Por supuesto que los conquistadores no eran lo mejor de la sociedad española, que cometieron atrocidades, y que su legado deja mucho que desear en términos de actitudes hacia el trabajo, la religión y el desarrollo. De alguna manera, vivimos hoy tanto con los beneficios como los perjuicios de su invasión. No obstante, no podemos reducir el trascendental hecho de la fusión de dos culturas a la caricatura creada por personas con una agenda política. Tampoco podemos permitir que se desnaturalice una conmemoración histórica para convertirla en un rally político, donde se exacerba los resentimientos de los pobres para moverlos hacia manifestaciones que dificultan aún más el desarrollo. La destrucción que presuntamente provocó Colón no es nada comparado con la destrucción que sus detractores están haciendo hoy en día, en contra de sus vecinos y su propio país.