Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

La Naturaleza de la Identidad Política

with one comment

Divide et impera. Así aconsejó Nicolás Maquiavelo a futuros gobernantes en el Arte de la Guerra. Actualmente, la mayoría de los políticos parecen seguir este consejo al pie de la letra.

Su popularidad se explica parcialmente en la naturaleza humana. Siempre procuramos simplificar el mundo, encajonando una infinidad de cosas y personas en unas cuantas categorías definidas nítidamente en nuestra mente. “Los estereotipos ahorran tiempo” no es solo la leyenda chistosa de esta camiseta (http://store.theonion.com/stereotypes-are-a-real-time-saver-p-80.html), sino también una directriz cognoscitiva para millones de personas. En un mundo cada vez más interrelacionado y complejo, la economía intelectual ofrecida por los estereotipos es muy apetecida. 

Pero esta mentalidad también tiene raíces culturales, ganando preponderancia en aquellas culturas donde las personas tienden a responsabilizar a fuerzas externas de sus fortunas. La forma más fácil de identificar a estas fuerzas u “otros” culpables es en grupos de personas que exhiben alguna característica diferente. Las características más notorias en torno a las cuales ocurre esta segregación son de índole étnica, nacional y de género. Lo que nos separa a “nosotros” de los “otros” no son actitudes, acciones o creencias sino factores accidentales como la genética y el punto geográfico donde nacimos.

Los políticos, expertos en explotar la pereza intelectual del electorado, usan tanto los estereotipos como la irreflexiva búsqueda de chivos expiatorios para arrogarse el poder. El 24 de octubre de 1787, James Madison escribió lo siguiente a Thomas Jefferson: “Divide y reina, el reprobado axioma de la tiranía, es bajo algunas calificaciones, la única política bajo la cual se puede administrar una república bajo principios justos.”

En contraste con esta doctrina de identidad grupal se encuentra el individualismo, una perspectiva que enfatiza la independencia de cada ser humano con respecto a factores aleatorios del entorno como lo son la etnicidad, la nacionalidad y el género. El individualismo metódico enseña que las etiquetas grupales como “mayas”, “chinos”, “judíos” y hasta la común “sociedad” no se refieren sino a una colección de individuos. Niega entonces que las actitudes, creencias y preferencias de cada persona -lo que realmente constituye su identidad- estén determinadas por los factores accidentales que le confieren la etiqueta grupal.

Para entender la popularidad del consejo maquiavélico, debe primero entenderse que es mucho más difícil gobernar con una perspectiva individualista que con una de grupos o “sectores.”

El político individualista debe persuadir a quienes desde su niñez se ha indoctrinado a pensar sobre sí mismos como elementos inextricables de un conjunto, para que acepten principios generales, abstractos y libres de etiquetas grupales. El político individualista debe desafiar los prejuicios del votante, exigiéndole que descarte sus cómodas excusas y que tome las riendas de su propia vida. En contraste, el político tradicional lo único que debe hacer es adoptar los prejuicios de la mayoría, azuzando antagonismos que distraen de las causas reales de los problemas.

Todos los días aparecen en los periódicos ejemplos de la doctrina de identidad grupal, evidenciando que, lejos de ser un vicio ocasional, es una forma de pensar que se ha apoderado de casi todas las instituciones, incluyendo los medios de comunicación.

Por ejemplo, recientemente en el Congreso hubo quejas sobre el diseño del billete de Q1,000, donde aparecerán efigies de personas de distintas etnicidades. La queja del diputado Arístides Crespo fue que sólo cuatro etnias que viven en Guatemala estaban “representadas” en el diseño, excluyendo a los xincas. Por el momento dejemos a un lado el hecho de que este diputado, si fuese consistente, habría promovido también la inclusión de rostros árabes, judíos y caucásicos, por mencionar sólo algunas de las comunidades que ya cuentan con miles de guatemaltecos. Consideremos mejor la doctrina subyacente que dice que la representación está determinada por el grupo étnico del representante. Supuestamente, si el xinca no ve a alguien que se parece a él en el billete estará siendo discriminado y marginado.

Leemos también que los institutos políticos promueven, con religiosa insistencia, cuotas de indígenas y mujeres entre sus candidatos a cargos públicos. La razón manifestada es que al no haber diputados y ministros que pertenezcan a estos grupos, todos los miembros de estos grupos en la población están mal representados en el gobierno. Aquí, otra vez, la suposición es que la identidad de las personas está determinada por su etnicidad o género, y que en consecuencia su representación democrática debe estar encargada a personas que sean iguales a ellas en estas dimensiones.

La facilidad con la que se define la identidad de las personas individuales con base en sus rasgos físicos es un testamento a la preponderancia que goza el pensamiento materialista hoy en día. El hecho de que pueda publicarse una noticia donde se dice que las mujeres están mal representadas en el Congreso porque hay pocas diputadas o que se requieren de ministros indígenas para que promuevan los intereses de “su gente” sin que tan siquiera de pasada se mencionen las ideas de los candidatos, revela que el idealismo definitivamente pasó de moda.

En realidad, el individuo de cualquier género o etnicidad se verá mejor representado por un candidato que comparta sus ideas que por uno que comparta sus genes. Si en un mundo hipotético compitieran Álvaro Colom y Ronald Reagan por el cargo de presidente de Guatemala, yo votaría por Reagan a pesar de que mi nacionalidad y etnicidad coincide con Colom. La razón es que mi identidad no está determinada por atributos aleatorios sino por mis creencias profundamente arraigadas, las cuales están mejor representadas por el fallecido estadista norteamericano que por nuestro actual presidente.

Anuncios

Written by craguilar

abril 26, 2008 a 5:02 pm

Publicado en Política

Una respuesta

Subscribe to comments with RSS.

  1. Sr. Aguilar, en efecto este ha sido el triste lema de la cultura guatemalteca, resulta para ellos que una igualdad en el congreso tanto de hombres, mujeres e indígenas es la mejor manera de representar y supuestamente al final de tomar mejores decisiones, dichas decisiones supuestamente acertadas son peores, porque en su afán de igualar la situación lo único que hacen es dividir más a la población para ejemplificar esto está la última ley que promovieron del femicidio, dictando de esta forma desigualdad en vez de hacer un país en donde todos sean iguales y tengan los mismos derechos y aplicación de leyes por igual. pero en fin… la arrogancia de los politiqueros los mantienen sobre una neblina de confusión continua en dónde tiene una vaga idea de la ley y la igualdad pero todavía sigue difusa….

    Alejandra Cotto

    abril 30, 2008 at 7:29 pm


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: