Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Inseguridad y “Solidaridad”

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Hoy leí en elPeriódico que los habitantes de la colonia Vista Hermosa II, cansados de la insufrible ola de violencia que anega a su vecindario como a todo el país, se han organizado para contratar a una empresa privada para que haga lo que el gobierno ha sido incapaz de hacer: garantizarles un mínimo de seguridad.  Hoy se para allí, en las calles de la zona 15, blandiendo escopetas y vestida con chalecos de color amarillo neón brillante, la evidencia bípeda del fracaso absoluto del Estado guatemalteco.

Por supuesto que hay muchas cosas que el gobierno hace mal, como la educación y los hospitales públicos. De hecho, el reto es encontrar una sola cosa que haga bien.  Pero nada evidencia tan claramente su elemental incompetencia como la rampante inseguridad.

Hoy en día, las personas no saben como evaluar a su gobierno debido a un extravío ideológico fomentado por la clase política a lo largo de muchos años. Después de todo, es más fácil encontrarse manifestaciones públicas increpándole al gobierno los altos precios de los alimentos y los combustibles, que la inexistencia de seguridad ciudadana, la incompetencia de la policía, la corrupción de los jueces y la deplorable condición de los presidios en el país. Los políticos han resaltado en su oferta aquellas prebendas que no tienen nada que ver con sus legítimas responsabilidades, confundiendo al electorado sobre qué deben esperar y exigir de sus gobernantes.

La seguridad y la administración de justicia son funciones primarias del gobierno, no así reducir el precio de las cosas.

Quizá debamos remontarnos al pasado, retrocediendo milenios de civilización hacia la época de barbarie y anarquía, para imaginarse las condiciones en las que las personas se organizaron para restringir su propia libertad. Y es que no es algo llanamente natural que una persona acepte voluntariamente someterse –en menor ó mayor medida– a los designios de otros. Tuvo que existir alguna razón poderosa por la que los antiguos accedieron a la coacción de burócratas, y, exceptuando la invasión e imposición de un orden foráneo, me parece que no existe tal razón fuera de prohibir el uso arbitrario de la violencia por particulares, y la búsqueda de resoluciones pacíficas y justas de los conflictos que surgen entre ellos. En otras palabras, las personas cedieron el monopolio de la fuerza a su gobierno con el propósito de procurarse seguridad y una administración imparcial y universal de la justicia. Fue después que los grupos de interés empezaron a zumbar alrededor del aparato estatal –como moscas al excremento–, mendigando y exigiendo toda suerte de intervenciones para procurar sus sectarias conveniencias.  Fue así como el Estado mutó de un árbitro constitucional al paquidermo blanco que hoy todos conocemos.

No sorprende, entonces, que no haya un rechazo popular masivo y conspicuo a la política del gobierno en lo que respecta a la seguridad ciudadana, pero sí exista tal rechazo en el caso de los precios. Irónicamente, lo primero es una responsabilidad intransferible del gobierno, mientras que lo segundo depende de factores globales de oferta y demanda que exceden por completo a su alcance. Además, si bien es cierto que el gobierno no puede controlar los precios ni crear empleos, sí puede hacer cosas que reduzcan el poder adquisitivo de las personas. La inseguridad en un país tiene un efecto destructivo en la economía similar al de los impuestos. Al incrementar los costos de transacción y la incertidumbre, la inseguridad inhibe el consumo y la inversión en un país. Así que en vez de rasgarse las vestiduras por los precios de los productos, a los gobernantes les vendría bien enfocarse en mantener las condiciones de seguridad que harían a las personas más ricas y, en consecuencia, más capaces de soportar cambios en los precios.

El presidente de Guatemala, pasmado ante el efecto de su propia incompetencia en materia de seguridad y administración de justicia, se ha propuesto arreglarlo todo con una reforma fiscal que incrementará los impuestos de las personas. Nos está tratando de vender la idea de que este y otros problemas del país pueden resolverse si tan solo transferimos más riqueza de las personas que la generan hacia los burócratas que la dilapidan. A este arreglo le denomina “solidaridad”; ofensa semántica que perpetra a través de una costosa y ubicua campaña de propaganda oficial.

El Diccionario de la Lengua Española define solidaridad como “adhesión circunstancial a la causa o la empresa de otros.” En un contexto normal, esta adhesión es voluntaria. De lo contrario, ¿cómo podría considerarse una virtud? No sé que piensa el presidente Colom, pero yo no entiendo como el acto coaccionado de entregarle dinero a un gobierno es una manifestación de solidaridad.  

Todo esto se basa en la suposición de que el gobierno usa bien los recursos que extrae de las personas. ¿Cómo puede exigirnos que nos apretemos los cinchos en pro del bien común, si no hace lo mismo con sus propios gastos? Imagínese a una familia. Si el jefe de familia determina que los gastos son mayores a los ingresos, antes de ir a exigir un aumento a su empleador (por demás incierto), buscará la forma de reducir sus gastos no prioritarios para cubrir las necesidades del hogar, pagar obligaciones y evitar la bancarrota. Reducirá o eliminará aquellos gastos innecesarios. Economizará. Pues lo que es un curso de acción lógico y convencional para cualquier familia o empresa, no lo es para el gobierno de Guatemala. No; el gobierno cree que es perfectamente aceptable exigirnos “solidaridad” durante una crisis económica mientras continúa gastando en cosas como: seguros de vida y vacaciones pagadas para maestros que no dan clases, salarios y prestaciones para el voraz ejército de diputados y su séquito, abultados saldos en efectivo para que los funcionarios ganen rentas ilícitas especulando con ellos, salarios de nuevos puestos creados por nepotismo, y el presupuesto de la propaganda oficial que pretende hacernos creer que todo esto es progreso.

Pues discúlpenme si sigo incrédulo.

Si el gobierno realmente está convencido de que no puede realizar sus programas con lo que dispone actualmente, entonces debería reducir sus gastos superfluos primero e incrementar sus ingresos después. Y en esto último, antes de intensificar la expoliación de los contribuyentes debería buscar en los bolsillos de los no contribuyentes que en este país constituyen más del 50% de la economía. Basta con ir a cualquier mercado de la ciudad y tener la audacia de pedir factura para darse cuenta de la flagrante evasión fiscal que impera en toda la economía informal. Supongo por el principio de “pájaro en mano” que es más fácil descuartizar a la gallina de los huevos de oro que procurarse nuevas aves, pero lo más fácil en este caso no es lo moral ni lo conveniente para el país, y definitivamente no es una ejemplificación del principio de solidaridad.

Mi recomendación no solicitada al presidente Colom, si quiere realmente quiere ser solidario con el sufrido pueblo de Guatemala y darles verdadera esperanza: disuelva secretarías inútiles empezando con las que usted mismo creó, elimine puestos innecesarios a todo nivel del gobierno, elimine el subsidio a los buseros, ataque frontalmente a la corrupción para reducirla a su mínima expresión, reduzca el tamaño y presupuesto del Ejército, promueva a través de su partido en el Congreso una reducción significativa en el número de diputados así como la eliminación de la discrecionalidad al contratar asesores, exija que todo acto de licitación de obras haga uso del portal Guatecompras para que sea transparente, evalúe a los maestros y a las escuelas para quedarse con calidad en vez de cantidad, pida al Banco de Guatemala que cese de efectuar onerosas operaciones de mercado abierto, use la autoridad del gobierno para obligar la formalización de la economía informal y persiga a los evasores, pequeños y grandes.  

Con la reducción en los gastos injustificados y el incremento en la base tributaria, su gobierno se verá en la capacidad de invertir en las cosas realmente indispensables, tales como: contratación y capacitación de más policías para que patrullen las calles, prisiones donde los reos sean controlados en un ambiente que no los siga deshumanizando y que ofrezca la posibilidad de rehabilitación, unidades de investigación criminal que recopilen, analicen y presenten la evidencia para procesar a los delincuentes, mejores escuelas y mejores maestros, servicios básicos de salud en las comunidades más pobres, construcción y ampliación de carreteras y caminos, así como reparación de la infraestructura vial existente.

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Written by craguilar

julio 1, 2008 a 3:14 pm

2 comentarios

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  1. estimado amigo es cierto, la isegurida en guatemala se ha ido incrementando dia a dia, ya no es posible vivir en guatemala, ni tampoco es recomendable que los turistas entren a guatemala, por eso seria bueno ya que el gobierno no quiere hacer nada y hace s¿caso omiso, enviar informacion a los organismos internacionales de turismo para que prevengan a sus habitantes de venir a guatemala, la verdad es insoportable tanto asesinato tanta violencia tanta corrupcion en los entes de gobierno y el “presidente” no hace absolutamente nada, en seri oda éna como nuestro pais se esta destruyendo y lo unicoq ue que puede hacer el presidente es llorar cuando muere algun funcinario publico eso se llama falta de caracter, eso demuestra debilidad, ya nadie quiere a este presidente actual, si el no renuncia seria bueno accionar los medios para que otra persona tome el poder del pais y maneje con mano firme la seguridad, señores seria bueno una limpieza social, sacar a los derechos humanos de guatemala, darle mas poder alejercito, por que solo cuando lo necesitan es alli si le piden ayuda de lo contrario tratan de reprimirlo, en fin señores hay que hacer una campaña para ya no vengan turistas a guatemala, para que los entes internacionales vean y ayuden a nuestro pais, para que ese tacuhin del presidente colom sea destituido, espero algun dia alguien tome en cuenta meste humilde comentario. gracias MARERO VISTO, MARERO MUERTO

    josue estevez

    julio 3, 2008 at 1:31 pm

  2. Excelente artìculo. Si, como bien dice, nuestro gobierno no es capaz de cumplir con su funciòn principal que es seguridad, entonces… què màs podemos esperar? es como que un carro, tuviera aire acondicionado y radio, pero no puediera llevarnos de un lado a otro, entonces de què nos sirve si no tiene lo esencial? ….. yo pienso que , como es clàsico en la raza humana, a las personas se les ha olvidado para què se implementò este sistema llamado gobierno.. y le han agregado y quitado tantas atribuciones a lo largo de dècadas y dècadas, que ahora no es màs que un fiambre, de todo un poco.. pero nada concreto.. que mal, que pena… pero todo es culpa de la gente tambièn, del pueblo, no se informa, no exige, y no cumple. En una sociedad tan chanchuyera y desmoralizada, còmo pedirles? còmo explicarles?…. no quiero perder la esperanza en Guatemala, porque tenemos mucho potencial.. si tan solo cambiaramos nuestra actitud.

    Alejandra Cotto

    julio 8, 2008 at 10:32 pm


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