Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Adictos a la pobreza

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Guatemala sigue su tortuoso descenso hacia la barbarie. No hay ruta más directa a este estado que la pobreza, porque la privación perenne lleva a la desesperanza, la cual a su vez conduce a la indolencia y la crueldad. La única cura para la pobreza es la riqueza, que no es otra cosa sino el conjunto de virtudes, hábitos y conocimientos del que dispone cada persona para mejorar su vida a través del trabajo y el comercio.

Las decisiones políticas de los guatemaltecos –aún las decisiones económicas de la mayoría-, parten de la premisa de que la riqueza consiste de cosas que están dadas en la naturaleza y que son objeto de distribución mas no de creación ni destrucción. Esta aplicación perversa de la primera ley de termodinámica sustenta el esfuerzo redistributivo de Colom, con su énfasis en expoliar a los agentes productivos con mayores impuestos sin considerar las consecuencias económicas. Obtener recursos del sector informal de la economía no figura entre sus prioridades, y tampoco es una coincidencia que las personas que pagan menos impuestos sean también los mayores consumidores de los bienes públicos, sino un hecho deliberado orientado a redistribuir la “riqueza.”

El mismo concepto está embutido en las mentes de congresistas y demás funcionarios, para quienes el peculado es la única forma de enriquecerse. No les conmueve en absoluto el efecto del latrocinio en la economía nacional, porque están convencidos de que la cantidad de riqueza en el país no guarda relación alguna con sus decisiones. Ni sienten simpatía por los contribuyentes defraudados, porque en la conciencia social inoculada por sus profesores marxistas, la lealtad se debe en exclusiva hacia “los más pobres”, quienes de todas formas no pagan impuestos.

Millones de guatemaltecos ajenos al poder son, también, víctimas de esta elemental confusión. Como la riqueza es un lote invariable, al observar que ellos tienen poco y otros tienen mucho, concluyen que en algún momento necesariamente hubo una mala distribución. A los más educados se les ha hecho creer que esto se debe a iniquidades ancestrales, y el resabio se hace más amargo en la medida que el prójimo prospera. No cabe en esta mentalidad la utilidad de incrementar el conocimiento propio, adquirir nuevas habilidades, ahorrar, esforzarse más y transmitir valores productivos a la progenie. No; el ímpetu justiciero busca deshacer las ganancias supuestamente heredadas de tiempos coloniales, a través de la protesta, la invasión, la estafa, el secuestro y el robo.

No obstante, los bienes robados por gobernantes y gobernados no son verdadera riqueza porque no confieren ni una sola virtud, ni desarrollan un solo hábito, ni enseñan conocimientos útiles. De hecho, el robo destruye la riqueza del ladrón al gratificarle hábitos destructivos y eliminando los incentivos necesarios para que adquiera hábitos productivos. Paradójicamente, procurando enriquecerse, en realidad se empobrece.  La pobreza moral desemboca en pobreza económica, porque el dinero mal habido se esfuma sin dejar más que desesperación. La desesperación y la incapacidad de producir riqueza incrementa el robo (en cualquiera de sus formas), lo cual destruye más riqueza, es decir, crea más pobreza y más desesperación, completando así el círculo vicioso. Es así como funciona la espiral descendiente hacia la barbarie, enrollada tenazmente alrededor del concepto popular de una riqueza tangible y estática.

Recientemente, este fenómeno ha sido ejemplificado por la oposición local a la inversión productiva en comunidades rurales pobres. Los promotores de proyectos hidroeléctricos, mineros, petroleros, forestales y cementeros se han visto sorprendidos por el curioso fenómeno de gente pobre que lucha –frecuentemente con violencia– por mantenerse pobre. Es como si fueran adictos a la pobreza.  No es tan ilógico como parece.

(Los opositores al desarrollo se justifican en argumentos ambientalistas. Es inverosímil que los campesinos de San Juan Sacatepéquez hayan adoptado la filosofía de Greenpeace, siendo esta un padecimiento común entre acomodados hippies en países industrializados. Sustantivamente, los reclamos son rebatidos por la evidencia considerada por los expertos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) antes de autorizar cualquier proyecto de este tipo.) 

Dejemos a los cínicos especular sobre las motivaciones económicas de quienes organizan la oposición para chantajear a las empresas. No es del todo improbable que con el propósito de granjearse sobornos, los caciques locales monten estos movimientos “comunitarios.” Pero la carne de cañón es demasiado numerosa como para ser parte intelectual de semejante ardid.

La mayoría de estos tontos útiles están convencidos de que la instalación de una planta que explote recursos naturales en su comunidad es una monumental injusticia. En primer lugar, porque creen que estos recursos naturales son su “riqueza” aunque estén para siempre sepultados e inertes bajo la tierra. Segundo, porque tanto gobierno como activistas les han hecho creer que su pobreza no tiene nada que ver con la ausencia de empresas en su comunidad, sino que se debe a la falta de interés o malevolencia de algún agente externo. Tercero, porque si lo que les falta les fue robado y yace en las bóvedas de los descendientes de Pedro de Alvarado, entonces la única solución lógica es saquear las bóvedas criollas para financiar el resarcimiento. Habrá unos cuantos que se unen pasivamente al movimiento por temor a las turbas violentas, pero ha de ser una pequeña minoría o se sabría algo de ellos.

Mientras tanto, el Gobierno alienta esta concepción del mundo con su frenesí confiscatorio y redistributivo. Más impuestos para agentes productivos. Más prebendas para burócratas y contrabandistas; resarcimiento para víctimas reales y ficticias de viejos conflictos. Allí va Colom regalando casas y regalando dinero, creyendo que con esto regala riqueza. Y podrá regalar todavía más cosas gracias a los petrodólares de Chávez. Como un narcotraficante de barrio, Colom entrega adicción disfrazada como esperanza. Las personas bendecidas por la generosidad del gobernante seguirán tan pobres como siempre, si bien más dependientes del agonizante filón empresarial.

La adicción a la pobreza puede curarse como cualquier otra adicción: reduciendo la presencia del elemento adictivo hasta eliminarlo del organismo. Las comunidades rurales pobres deben rechazar su vocación parasitaria y el gobierno debe dejar de alentarla. Los pobladores deben facilitar el ingreso de empresas a sus comunidades, porque estas traen los medios de la autosuficiencia. Deben además exigir al gobierno que emplee a buenos maestros para que las escuelas formen ciudadanos productivos en vez de resentidos sociales. Deben formalizar sus economías para que contribuya a financiar el Estado que los favorece, y respetar las instituciones que soportan la estructura legal del país que habitan. Es así como gradualmente desarrollarán los hábitos, aprenderán las virtudes y los conocimientos que constituyen la verdadera riqueza.

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Written by craguilar

agosto 14, 2008 a 9:38 pm

2 comentarios

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  1. aaaaaaaa (suspiro) si supieras lo que es ser pobre … se nota a leguas que no tenés idea de lo que es ser pobre … yo no soy pobre … pero por ejemplo, el sueldo de mi papa y mío apenas si alcanza para pagar todo lo que hay que pagar, no podemos arriesgarnos e invertir en algún disque negocio que luego será absorbido por alguna pez gordo, y cuando se ha intentado algún imprevisto como una enfermedad llega … pareciera que las leyes de murphy no son tan fantasiosas después de todo … y así parecemor estar condenados de por vida a una vida de estrés con un presupuesto apretado y poquísimas oportunidades .. yo gracias a Dios he tenido más oportunidades que mis padres y creo que podré ser menos pobre en algún futuro, o por lo menos eso espero … pero muchos están sencillamente atrpados … y creeme que nadie lo elige así …

    cosas como el subsidio a los campesinos de conic yo las veo como de admirar ..xq de dónde crees que puede un campesino sacar algo para intentar salir adelante ??? .. y es todo un riesgo también …. creo que nunca lo entenderás … tu vida cómoda no te lo permite … no lo digo en mal tono … pero es una realidad que los humanos no podemos sentir empatía por algo por lo que no hemos pasado … pensalo y me contás … yo eso lo he visto muuuy bien y creo q es lo que pasa con gente como vos

    eso si … los mendigos si que son adictos a la pobreza .. eso no te lo niego … pero en realidad son muy pocos los que son así … por ejemplo, hay un tipo frente a mi casa con el pie malo (una fractura que no sanó bien), un amigo doctor le ofreció curarle y él no acepto porque definitivamente inspira más lástima con el pié malo … lamentable de veras…

    guille

    septiembre 4, 2008 at 10:28 pm

  2. No hay que haber pasado por ahì para poder comentar. Y en mi comentario està que la gran poblaciòn guatemalteca vive en un circulo vicioso de la pobreza por la misma cultura que se enseña de generaciòn en generaciòn. Es decir falta de informaciòn. Para muestra un botòn: Por que la mayorìa de patojas universitarias no se dejan embarazar tan facilmente? por que saben las consecuencias que eso implica, saben a lo que renunciarìan, y sabes los mètodos para que eso no pase. Una patoja que estè en pobreza o extrema pobreza, no sabe nada de esto. El ser humano es un ser que tiene una base de datos en la cabeza, asì somos, y con esa base de datos para bien o para mal actuamos. Entonces, què pasa con la gente pobre, la pobreza trae varios males y las consecuencias son nefastas. Las personas pobres (monnetariamente y moralmente hablando) no tiene la informaciòn suficiente para salir adelante. Claro què facil decir, si yo fuera pobre me levantarìa facilmente porque no creo en el Estado Benefactor, y soy un liberal, y sè que el gobierno ni nadie màs se encargarà de mis sueños. Pues sì teniendo la informaciòn adecuada cualquier acertijo es fàcil de resolver, hasta que no se resuelva es difìcil. Ese es mi punto, creo que el meollo del asunto es falta de informaciòn, falta de herramientas que harà que una persona que no conoce nada màs que tener hijos, trabajar en las tierras, vender bananos en el semàforo y poder conseguir el dinero cada dìa para sobrevivir… pueda levantarse de dònde està.

    El gobierno làstimosamente solamente tiene en la cabeza (si es que la tienen, noooo si inteligentes si sòn pero para sus propios beneficios) que al pobre hay que darle pescado pero no enseñarle a pescar. Cuando con este pensamiento lo ùnico que hacen es hacer màs mal generar màs pobreza.

    En la radio venìa escuchando hoy a un comentarista ¿por què los que tienen menos recursos, tienen màs hijos? aaah pues muy fàcil, pues es porque no conocen nada màs que hacer eso, en su base de datos sigue la misma cultura mediocre que ha hecho que generaciiones tras generaciones exista pobreza.

    Para nosotros que nos hemos levantado y sabemos un poco màs, es fàcil decir “actuar con libertad y responsabilidad” deplano si sabemos el concepto de cada palabra, y hasta de sobra. Pero lastimosamente esa cultura se debe de cultivar poco a poco, a largo plazo la gente con herramientas, conocimiento podrà ser prospera y eso nos llevarà a un pais prospero.

    Alejandra Cotto

    septiembre 24, 2008 at 7:23 pm


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