Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

La pura verdad sobre la economía

with 2 comments

Fukuyama sentenció en 1989 que había llegado el fin de la historia. En el ámbito político, la democracia resultó ser el único sistema de gobierno capaz de soportar su propio peso. El libre mercado demostró –en el ámbito económico– su superioridad como mecanismo creador de riqueza e instrumento de movilidad social. No obstante, aunque existe un consenso en cuanto a la supremacía de la democracia, no existe tal consenso en lo que se refiere al libre mercado. Evidentemente todavía hay muchos que creen que la historia sigue su inexorable marcha hacia un sistema “más justo.”

Aquí y allá quedan residuos de los mitos colectivistas del siglo pasado, especialmente en las anquilosadas facultades universitarias –el último refugio de marxistas condenados por la historia. No hay valle del ciclo económico, fracaso comercial o crisis financiera alguna que no expliquen como una demostración del fracaso del modelo económico “neoliberal.” Se burlan de la “mano invisible” acuñada por Adam Smith, agregándole peyorativamente el adjetivo “mágica.” Le increpan al mercado el incremento de la desigualdad en la distribución de la riqueza, empleando la estadística para señalar que en los países capitalistas la riqueza está concentrada en una pequeña parte de la población. Apuntan a las crisis financieras y los fracasos de grandes empresas como demostración de que el mercado no funciona. Van hasta los sumideros de miseria en África para hacerlos responsabilidad del “orden económico mundial”, es decir, del capitalismo.

Estimado lector, a continuación le demostraré que estas críticas constituyen, en terminología científica, una soberana estupidez. Después de leer estos breves párrafos, usted deberá estar en capacidad de identificar y rechazar las principales falacias económicas que nos impiden llegar al anhelado fin de la historia pregonado por Francis Fukuyama.

En primer lugar, el libre mercado no es un modelo sino un estado natural de las cosas. A diferencia de los modelos teleológicos, el mercado no tiene intenciones manifiestas ni persigue fines específicos. Por lo tanto, es un error juzgarlo por no conseguir fines arbitrarios que nunca pretendió conseguir, tales como igualdad en los ingresos de las personas o el pleno empleo. El mercado es neutral a estos resultados.

El mercado existe desde tiempo inmemorial; surgió espontáneamente como consecuencia de la división del trabajo. Adam Smith no es el inventor del capitalismo, sino el filósofo que por primera vez lo describió académicamente y lo defendió desde una perspectiva ética. El éxito del mercado se debe no a las deliberaciones de autócratas iluminados, sino a la adopción empírica de sus instituciones fundamentales (propiedad privada e intercambio) por parte de las personas como un medio comprobado para mejorar su bienestar material.

El socialismo surgió como una contrapropuesta teórica que buscaba eliminar las cosas indeseables observadas en un sistema de mercado. El socialismo tiene intenciones y fines específicos, entre los que se encuentran el pleno empleo y una distribución igualitaria de la riqueza. Como este modelo teórico organiza deliberadamente a la sociedad en torno a ciertos fines específicos, es objeto de un escrutinio moral, tanto sobre los fines mismos como en la capacidad del socialismo para alcanzarlos.

Si el socialismo no pasa estas pruebas, entonces debe ser descartado para dejar en su lugar al sistema natural que suplantó, al menos hasta que se encuentre un nuevo modelo con fines simultáneamente morales y alcanzables. Hasta la fecha, no se ha encontrado tal modelo, pero el intento ha costado millones de vidas e incontables riquezas.

En la prueba de la moralidad de sus fines, el socialismo fracasó. La igualdad de resultados es una patente injusticia. En un sistema económico equitativo, distintas personas obtendrán naturalmente resultados distintos, sea por sus hábitos, por sus talentos o por el azar. Piense en aquella preciosa fábula de Esopo, la Hormiga y la Cigarra. Cualquier sistema que requiera igualdad de resultados deberá necesariamente tratar desigualmente a las personas, castigando la productividad y/o recompensando la esterilidad, lo cual es evidentemente injusto.

En la prueba de la efectividad, el socialismo también fracasó, porque ni siquiera logró los fines inmorales que se propuso. En su afán por eliminar las clases sociales, creó las suyas propias: una, de las masas paupérrimas despojadas de los medios para procurar su propio bienestar; y, la otra, de la burocracia todopoderosa que repartía la producción de la sociedad a su antojo. Procuró incrementar el bienestar de las clases “desposeídas”, pero sólo logró masificar la miseria al eliminar todos los incentivos para la creación de riqueza. No es una sorpresa que los países que aplicaron este modelo en su versión más pura, como los países de la ex Unión Soviética, Alemania Oriental y la República Popular de China, hayan tenido que descartarlo para aspirar a mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos.

No se puede tapar el sol con un dedo. La mayoría de los apologistas del socialismo han abandonado su causa como ratas saltando de un barco que se hunde, pero no por eso han dejado de criticar al libre mercado usando criterios socialistas, especialmente el de la distribución del ingreso. Pero al mercado no le interesa la distribución del ingreso, como no debería interesarle a cualquier persona razonable. Si hemos de preocuparnos por un indicador económico agregado, este es la pobreza, porque dice algo sobre el bienestar de las personas. El hecho de que yo posea una milésima parte de la riqueza que posee Bill Gates no tiene absolutamente ningún impacto práctico en mi vida o en mi capacidad de proveer para mi familia. Para el pobre cubano que sufre desnutrición crónica y escasez de medicinas, es una mediocre consolación el que todos los demás cubanos vivan en el mismo infierno.

Además, la desigualdad del ingreso es una consecuencia natural de una economía creciente. Cuando las personas entran en el mercado laboral, lo hacen en lo puestos más básicos que requieren menos experiencia y pagan un menor salario, el cual permanece fijamente adherido al nivel de subsistencia. Pero a medida que las personas aprenden y crecen profesionalmente, o generan rentas de sus ahorros e inversiones, acumulan más riqueza hasta llegar a los niveles más altos de riqueza, los cuales cada vez son más altos debido a la naturaleza creciente de la economía. La clave aquí entonces es no malinterpretar las estadísticas, suponiendo que los “pobres” siguen siéndolo toda su vida y los “ricos” permanecen en la cúpula desde la cuna hasta la tumba. En los países capitalistas desarrollados, los pobres se hacen ricos y los ricos se hacen pobres todos los días. Esta supuesta “desigualdad” no es más que una falacia estadística de confundir rangos de frecuencia con personas de carne y hueso.

La incomprensión suscita la burla. Cuando se refieren a la mano invisible y “mágica” de Adam Smith, burlándose de una supuesta fe metafísica en los mecanismos del mercado, lo que realmente logran es exhibir su propia ignorancia. La gravedad es invisible pero no por esto es mágica. La oferta y la demanda, también, son orientadores invisibles de la producción pero no son magia. La interacción entre estas fuerzas determina el precio; y los precios en conjunto son el mecanismo que comunica información sobre las preferencias de la sociedad, para que las empresas puedan asignar eficientemente sus recursos en función de maximizar la utilidad social. Lo hacen velando por su bienestar individual, como el “carnicero, el cervecero y el panadero” que nos proveen de cena sin apelar a su altruismo. El genio de la metáfora de Adam Smith está completamente perdido en la mente de nuestros camaradas colectivistas.

Al final del día no les queda otra que señalar las anécdotas de fracasos comerciales, escándalos financieros y perjuicios de los ciclos económicos como evidencia del fracaso del mercado. En primer lugar, no se puede fracasar en algo que no te propones. Yo no puedo correr los 100 mt planos más rápido que Usain Bolt, pero este hecho no me hace un fracaso. El mercado no es ni quiere ser el Reino de Dios. Vivimos en un mundo imperfecto poblado de seres humanos falibles. La información está dispersa en la sociedad y se acumula asimétricamente. Cualquier sistema compatible con esta realidad va a permitir los fracasos tanto como los éxitos. Las bancarrotas son destrucción creativa –al liberar recursos de una empresa improductiva se crean oportunidades para que empresas productivas produzcan algo útil para la sociedad. Los desfalcos y fraudes son la consecuencia de decisiones individuales, no el resultado de una falla sistémica en el mercado.

El último recurso es culpar al capitalismo de lo que ocurre en países que no son capitalistas. África es un continente plagado de males –SIDA, genocidio, hambre, etc. Hay todo un movimiento político internacional dedicado a tratar de avergonzar al mundo libre por la miseria africana. Estos activistas son como los fantasmas de Navidades pasadas que aterrorizan a Scrooge hasta que este pierde la cordura y empieza a tirar su dinero por las ventanas. http://www.lewrockwell.com/shaffer/shaffer93.html

El socialismo es la gran fantasía que dice que todos pueden vivir a expensas de todos los demás. El mercado es lo que pasa cuando cada persona y familia procura su propio bienestar ofreciendo algo valioso para alguien más. El socialismo es un artefacto impuesto desde arriba hacia abajo. El mercado es un órden espontáneo que no tiene diseño.  El socialismo ha demostrado ser un fracaso en todos los lugares donde se ha implementado. El mercado ha sido, es, y seguirá siendo una fuente de esperanza para millones de personas que buscan superar la pobreza material.

Anuncios

Written by craguilar

agosto 23, 2008 a 12:42 am

Publicado en Economía

Tagged with , ,

2 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Hay algo donde el capitalismo es desastrozo y eso es en los copyrights y el software

    Suelo defender al socialismo un tanto ciegamente y lo admito.. PERO en el caso del software privativo y los copyrights sobre contenidos si estoy convencido objetivamente que el capitalismo ha hecho nada más que desastres … hechá un vistazo al software libre y verás que en ese caso las ideas no-capitalistas, comunitarias, no-competitivas sino colaborativas y demases ideas contrarias al capitalismo han podido comprobar ser mejor …. obviamente si más apoyo hubiera para el software libre, este estaría en una mejor posición. Pero no es así, y el avance es un tanto lento, menos lento en los últimos años 😛 …

    Creo que defiendo tanto al socialismo y ataco al capitalismo porque yo estoy abajo en la pirámide empinada , no hasta abajo, pero si en los niveles de abajo … y eso me pone en una posición curiosa .. casi al medio, donde la gente no suele opinar, pero yo he tomado un bando … obviamente los que están al tope de la pirámide defenderán lo suyo! .. sea todo esto racional o no, inteligente o estúpido …

    También creo que podemos hacer algo mejor (“we can do better”, se me ha ocurrido en inglés xD ) .. el capitalismo vale .. por ahora … y aunque ha sido dificil para muchos … definitivamente funciona … pero creo que podemos mejorar las ideas … en pos del bien común ….y el avance de la humanidad … la ciencia … muchos problemas.. como los problemas ambientales que merecen atención, pero cont anto clasismo es dificil hacerlo …

    estoy ansioso por ver qué descubriremos luego del sistema actual 😀 … pero más vale que nos apuremos …

    saludos! …

    guille

    septiembre 4, 2008 at 10:38 pm

  2. […] lo personal, he observado que quienes critican más al capitalismo son quienes menos lo entienden. Demuestran su falta de […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: