Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

¡Fin al embargo!

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Es raro que yo haga causa común con la izquierda, pero si hay un asunto en el que estamos de acuerdo -aunque por razones muy distintas- es en que el embargo contra Cuba debe terminar. Para nuestros izquierdosos, debe terminar sencillamente porque su adorado Comandante lo exige. Para mí y para algunos otros right-wingers, el embargo debe terminar porque es contraproducente e inepto, políticamente hablando.

El tema está de moda hoy por otra de tantas Cumbres inútiles que sirven para que la clase parasitaria de la sociedad (los políticos) se llene la boca con elevados pronunciamientos. El temor aquí es que Barack Obama salga con huevo en la cara si, a pesar de sus recientes concesiones a Cuba, los países del eje de la estupidez (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua…) veten la declaración final al no cumplirse con la instrucción que el máximo líder les manda desde su lecho de muerte.

“Cuba no necesita limosnas”, advirtió el senil dictador, lo cual significaría algo si se lo hubiera dicho a Brezhnev cuando éste le regalaba 4,000 millones de dólares cada año. Ah, la selectiva “dignidad” cubana.

Si de algo estamos claros en Guatemala, es que el mundo de la política es un mundo de mentiras. En la política, el embargo (“bloqueo” según propaganda comunista) es un implacable cerco que sofoca a la otrora vibrante economía socialista. En el mundo real, es sólo una porosa e impopular prohibición a ciudadanos estadounidenses a hacer negocios con Cuba. Digo porosa porque, a pesar de ella, el 5% de las importaciones de Cuba provienen de los Estados Unidos. No es impedimento para que el resto del mundo comercie con Cuba, pero aún así europeos y canadienses entrometidos la denuncian constantemente.

Para los gringos, el embargo se justificó en la rapiña que sus propiedades sufrieron a mano de los barbudos, con las que posteriormente pretendían pagarles sus exportaciones; el propósito manifiesto ha sido fomentar un cambio democrático en la isla y un mayor respeto a los derechos humanos.

En cuanto a lo primero, lo único que puede decirse a un gringo expropiado es “mala suerte!” Que una turba baje de una montaña a hacer piñata de tus cosas es uno de los riesgos de invertir en este continente del realismo mágico. Es más probable que Argentina pague toda su deuda soberana, a que Cuba -incluso con cambio de régimen- haga reparaciones por el despojo de 1960.

En cuanto al noble propósito de cambiar el sistema político en Cuba, ya va siendo hora de analizar los resultados. Medio siglo de embargo y los opositores siguen proscritos – muertos o pudriéndose en una prisión. La libertad de expresión es una quimera enterrada bajo viejas ediciones del Granma. Los cubanos siguen “votando” por miembros del veintiúnico partido legal – el Partido Comunista. Lo único que quitará el yugo es la muerte del petrificado déspota, con la esperanza de que la nueva camada de líderes esté escondiendo convicciones más liberales.

Si de una cosa ha servido el embargo, es como garrote para darle a los gringos en la cabeza. Políticamente, les sirvió localmente para granjearse votos de la comunidad de exiliados, pero a nivel internacional es un recurso corriente del antiyanquismo. Y es que el gran genio de Castro es su habilidad para idear propaganda efectiva. Él logró convencer a medio mundo de que la miseria que el comunismo le trajo a su pueblo es consecuencia del embargo. Gracias a esta genial ficción, mientras éste se mantenga, aunque sea sólo nominalmente, los comunistas seguirán recurriendo a él como explicación de su fracaso.

El gobierno de los Estados Unidos no debe simplemente eliminar algunas provisiones del embargo, sino levantarlo totalmente. Las concesiones tibias de Obama han sido despreciadas por Castro en espera de una reacción adversa, que significaría un mantenimiento o endurecimiento de las restricciones. Castro desea lo contrario a lo que manifiesta, porque sabe que sin el embargo perdería el fabuloso ardid “David contra Goliat” que ha inspirado a tanto iluso. Todo lo que quedaría por presentar es un totalitarismo asqueroso sin chivos expiatorios, como se vio la Unión Soviética en la víspera de su extinción.

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Written by craguilar

abril 17, 2009 a 5:08 pm

Publicado en Política

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