Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

L´affaire Rosenberg

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Los Estados Unidos también tuvo uno del mismo nombre, pero aquí me voy a referir a las escandalosas revelaciones que el abogado guatemalteco Rodrigo Rosenberg divulgó después de su muerte. Este padre de cuatro, asesinado el Día de la Madre, involucra al presidente Álvaro Colom y a su círculo más cercano en la muerte del empresario Khalid Musa y su hija Marjorie. En virtud de poseer esta información y su deseo de hacerla pública, el mismo Rosenberg fue asesinado, pero no antes de que dejara en manos de sus familiares y la prensa un escalofriante testimonio sobre la identidad y móvil de sus asesinos.

Del por qué mataron en primera instancia al reconocido empresario Musa, Rosenberg nos informa sobre la negativa de éste a participar en la consabida corrupción gubernamental, flagelo crónico de este país que despertó en el albor democrático con Vinicio Cerezo y llevado a niveles impúdicos bajo el mando de Alfonso Portillo y, ahora, sus aliados en la UNE. Como Lot huyendo de Sodoma y Gomorra, Musa intentó escapar del dominio narcotráfico/Colom/Torres que pretendía utilizarlo para sus fechorías; específicamente saquear más a Banrural –esa putrefacta alcancía donde se lavan dólares, se pagan favores políticos y se enriquecen los funcionarios de turno. A diferencia de Lot, los Musa no se salvaron, convirtiéndose en una estadística más que el gobierno rápidamente barrió debajo de la alfombra fabricando hipótesis falsas sobre el móvil, las cuales el valiente abogado se dispuso a rebatir. Esto le costó la vida.

En los próximos días sabremos más de este escándalo y, lo que es más significativo, sobre el carácter del pueblo de Guatemala. El gobierno ya salió a defenderse con su habitual muleta política –el complot de “desestabilización.” Rosenberg pronosticó esta táctica en su último testimonio.

Pero yo me pregunto, ¿por qué mentiría un muerto? ¿Qué posible incentivo podría tener este abogado -exitoso, probo, padre de familia, de buena reputación- para proferir calumnias desde la tumba? Si deseara beneficiarse de un complot de desestabilización, ¿por qué lo haría con información que comunicaría sólo después de muerto? No; más bien me parece que este hombre fue un mártir de la causa de rescatar a Guatemala de los sinvergüenzas (ladrones y asesinos) que hoy la poseen. Difícilmente conseguiremos toda la evidencia de este caso, dado que las instituciones encargadas de recabarla y procesarla están bajo el mando de los culpables. Sin embargo, sabemos suficiente sobre este presidente, su círculo y las circunstancias que le rodean, para alcanzar ciertas conclusiones.

La más importante es que el presidente debe renunciar. Aún antes de que esto ocurriera, su absoluta incompetencia justificaba su renuncia. No digamos ahora, con este albatrós pendiendo de su cuello.

¿Será este escándalo como tantos otros en Guatemala que se olvidan una semana después? ¿Será el guatemalteco(a) tan indolente e insensible a la maldad que está dispuesto a entregarle su patria sin oponer resistencia? Rosenberg creía que no, confiaba en que los guatemaltecos son mejores que esto, tanto así que estuvo dispuesto a apostar su vida por ello. Ahora nos toca a resto demostrarle que tenía la razón.

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Written by craguilar

mayo 11, 2009 a 7:21 pm

Publicado en Política

4 comentarios

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  1. Por donde empezar, en quién confiar a quién combatir. Yo me siento desnudo.

    Cristian Mejía

    mayo 11, 2009 at 10:31 pm

  2. Yo apoyo que el presidente renuncie; y espero que se haga justicia.

    Wendhy

    mayo 13, 2009 at 9:52 am

  3. Depende de nosotros los guatemaltecos, vamos a manifestar nuestra inconformidad… no nos quedemos dee brazos cruzados… ejercer presi[on… para que se haga justicia!!!!

    Mery

    mayo 15, 2009 at 11:53 am

  4. La Constitución en su artículo 35
    establece: “No constituye delito o falta
    las publicaciones que contengan denuncias,
    críticas o imputaciones contra
    funcionarios o empleados públicos
    por actos efectuados en ejercicio de su
    cargo…”
    El artículo 5 de la Carta Magna establece
    que nadie podrá ser perseguido
    o molestado por su opinión.

    La Constitución manda!

    Mery

    mayo 15, 2009 at 2:13 pm


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