Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Más Leyes = Menos Desarrollo

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En la política, Reagan dijo, “no hay respuestas fáciles pero sí hay respuestas simples”; y para Thomas Paine, “el mejor gobierno es el que menos gobierna.” La sabiduría de estos hombres va en contra del positivismo que infectó al mundo en el siglo XX, el período de la ingeniería social y las brillantes ideas. Aunque el dirigismo sufrió enorme descrédito hacia fines del siglo, el virus esperó durmiente en las facultades de las universidades, esperando una crisis como la presente para rebrotar.

Se observa en los paquetes de estímulo económico, en las políticas industriales, en la reorientación coactiva de la economía hacia tecnologías “verdes”,  en la proliferación de leyes de “desarrollo.” Tal es el caso de la mentada Ley del Desarrollo Rural que se discute en el Congreso de la República de Guatemala. Ronaldo Robles, secretario de Comunicación Social de la Presidencia, habla de ésta como un medio para la “transformación de nuestro modelo económico y productivo.”

¡Cuídense de cualquiera que se acerque hablando de modelos! Los modelos son artificios de la razón impuestos desde arriba, pero la razón encuentra sus límites en ordenes extensos e impredecibles como la sociedad. Sin que fuera su intención, los modelos provocaron la muerte innecesaria de decenas de millones de personas y destruyeron tanta riqueza como para alimentar a todos los hambrientos del mundo.

Los Estados Unidos ha tenido una sola Constitución en toda su historia, inspirada en la filosofía liberal de John Locke, Montesquieu y la Ilustración. Pero mientras para el país más rico del planeta, una Constitución -con ciertas adiciones- ha sido suficiente para propiciar el desarrollo de sus habitantes, para Ecuador no han bastado veinte

El texto estadounidense consiste de siete artículos y veintisiete enmiendas, diez de las cuales fueron agregadas simultáneamente en 1791 en la Carta de Derechos (Bill of Rights.) Toda la Constitución con enmiendas incluídas se contiene en 22 páginas. La nueva Constitución de Ecuador consta de 474 artículos, enumerando entre otros el “derecho a vivir en un ambiente sano, ecológicamente equilibrado, libre de contaminación y en armonía con la naturaleza” (Art. 27), y ocupa más de 120 páginas. Evidentemente, Rafael Correa no cree que haya respuestas simples o que el mejor gobierno sea el que gobierna menos.

Eduardo Mayora Alvarado, criticando el posicionamiento de las organizaciones indígenas, opina:

El mejoramiento sostenido de las condiciones de vida de los guatemaltecos, sean o no de origen indígena, depende, fundamentalmente, de lo siguiente: que el régimen jurídico que efectivamente se aplique en el país, pueda permitirnos a todos y a cada uno de nosotros formularnos con certeza la siguiente expectativa: la medida de mi esfuerzo personal, de las inversiones de riesgo que realice o de los frutos de mi talento, será el factor principal de mi bienestar y del de mis seres queridos y todos los derechos y bienes que adquiera como resultado de ese esfuerzo o de esas inversiones o de ese talento, serán efectivamente protegidos por un gobierno eficaz y probo en contra de cualquiera que quisiera usurpármelos por la fuerza o despojarme de ellos mediante el engaño o el fraude.

La verdad fundamental que la mayoría de gobiernos latinoamericanos no entienden es que este régimen jurídico conduciría a un mayor bienestar social que cualquier número de leyes que enumeren y manden elementos del bienestar en la forma de derechos positivos, y que para lograr dicho régimen se requiere de un número pequeño de leyes inmutables. Son leyes, además, reconocidas  por todos porque proceden de la tradición y del sentido común, no de las ocurrencias brillantes del cacique de turno.

No puede legislarse la prosperidad. Es absurdo pensar que con una Ley de Desarrollo Rural más otra de Desarrollo Urbano lograremos el ansiado desarrollo nacional. La respuesta no es fácil, pero es simple. Un gobierno que garantice el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas -ni más ni menos- es el gobierno que menos inhibe el desarrollo social, objetivo que a final de cuentas resulta de los hábitos y decisiones de ciudadanos libres.

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Written by craguilar

junio 25, 2009 a 4:55 pm

2 comentarios

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  1. La inflación jurídica es directamente proporcional a la decomposición moral de la sociedad.

    chapintocables

    junio 26, 2009 at 9:20 am

  2. […] “indignante” sufrimiento debería ser motivo para que los parlamentarios aprueben la famosa ley de desarrollo rural. Así que la indignación es suficiente para motivar medidas coactivas pero no para que los […]


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