Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

La Campaña Permanente de Colom-Torres

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¡Allá van! La pareja presidencial recorre todo el territorio nacional regalando dinero y víveres. Por lo menos Santa Claus tiene la decencia de dejar a la mujer en el Polo Norte. Remesas “condicionadas” para personas “necesitadas”, según cuentan, pero no hay manera de comprobarlo porque se rehúsan a publicar la identidad de los beneficiarios de Mi Familia Progresa. Estos autoproclamados Robin Hoods chapines que se jactan de quitarle al que tiene para darle al que no tiene, hacen una campaña política permanente con miras a reelegirse en el 2012. Quisieran ser los Kirchner de Centroamérica, tal es la crudeza de sus aspiraciones, y gracias al manejo dispendioso de nuestros impuestos bien podrían llegar a serlo.

Colom y Torres aprendieron la lección de la historia de Guatemala. Es éste un país lleno de gente ignorante (con o sin culpabilidad), culturalmente predispuesta a cambiar su libertad por prebendas. La gente de esta tierra ha creído desde tiempos ancestrales que su bienestar depende de la generosidad del cacique de turno y no de sus propias acciones. Es así como los sacerdotes mayas podían regodearse de la sangre de los inocentes mientras le permitieran una miserable subsistencia a su pueblo. Es por esto que la institución feudal de la Encomienda fue adoptada con tanta facilidad en las colonias. Es por esto que los conquistadores españoles en vez de enriquecerse a través de su propia industria –como lo hicieron los ingleses y los holandeses en sus colonias-  lo hicieron satisfaciendo los caprichos de los Reyes Católicos. La democracia no cambió este sistema quid pro quo, simplemente obligó a los caciques a incluir más personas en su cálculo.

La libertad individual como un medio para prosperar es una creencia forastera en Guatemala. Pitiyanquismo, le diría Hugo Chávez. La minoría que la comparte es invariablemente más próspera que el promedio, lo cual la hace merecedora de ser esquilmada para sostener al Estado benefactor y la operación de compra de votos.

Por supuesto que en todos los países del mundo el gobierno que regala cosas se gana la simpatía de un segmento de la población. En los Estados Unidos, por ejemplo, muchos negros e hispanos desean más welfare, acción afirmativa, y subsidios que son parte de la plataforma del Partido Demócrata, ahora en el poder. Pero existe también un segmento amplio que ha heredado la cultura de los pilgrims (colonos de religión protestante) que favorece la autonomía del individuo, el ahorro y el trabajo, y desconfía del Estado sin importar cuántas ofrendas le haga. Creen en lo dicho por Barry Goldwater: “un gobierno lo suficientemente grande para darte todo lo que quieres es un gobierno lo suficientemente grande para quitarte todo lo que tienes.”

Obama no puede andar regalando el dinero de otros con la misma desfachatez que lo hace la pareja presidencial de Guatemala sin ganarse el desprecio de un segmento importante del electorado. Por eso se queda en la Casa Blanca y atiende problemas de importancia nacional que afectan al bien común. Supervisa indirectamente los programas de asistencia social, que son ejecutados por las entidades y departamentos del Gobierno responsables, pero no hace los desembolsos personalmente como aparentando ser un hombre generoso repartiendo la riqueza de otras personas – sería una pretensión absurda que generaría un repudio casi universal. 

Ahora bien, el electorado de Guatemala no exhibe tal sofisticación. Aquí también hay problemas de índole general como la violencia -por ejemplo- que cobra la vida de entre 16 y 17 personas diariamente. Pero según Colom y Sra., la solución a estos problemas no conlleva el mismo beneficio que simplemente regalarle dinero a la gente. Ven la política como una inversión de corto plazo donde debe conseguirse el máximo retorno en menos de 4 años. La solución al problema de la seguridad y la administración de justicia, además de ser más compleja, ofrece beneficios políticos que se gozarían luego de pasados varios años, demasiado tarde para politiqueros como la pareja presidencial. Ni siquiera tienen el incentivo de beneficiar a su partido, porque en Guatemala los partidos carecen de identidad propia y se extinguen tras un par de elecciones. No hay institucionalidad que motive a los políticos a tener una visión de largo plazo.

La combinación de un pueblo retrógrado y la falta de institucionalidad política resulta en el grotesco espectáculo navideño que protagonizan el presidente y su esposa. Es indispensable que los partidos se conformen en torno a ideas en vez de a candidatos y que realicen la labor de educar a las personas sobre las condiciones de un buen gobierno, explicándoles por qué éstas los beneficiarían más -a ellos mismos y a sus hijos- que los indignos Q300 mensuales.

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Written by craguilar

julio 4, 2009 a 11:09 am

Una respuesta

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  1. Los Chapintocables estamos en contra del populismo barato. Creemos que Colom y la presidenta hacen mal con estas políticas.

    Respecto al pueblo la ignorancia es fruto de que nunca le tendimos la mano. Ese es el problema que ha tenido el modelo dominante.

    Nosotros no somos políticos pero sí creemos en una propuesta de centro. Lamentablemente los petrodólares dan de comer y hacen que la gente cambie todo por un plato de lentejas.

    chapintocables

    julio 6, 2009 at 8:58 am


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