Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

El Fin de las Remesas

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La crisis económica en los Estados Unidos es una bendición encubierta porque limpiará al sistema económico de lastres. Es un proceso interrumpido por los bailouts (rescates) inventados por los gobiernos, los cuales con las mejores de las intenciones sólo logran posponer lo inevitable. Pero no hay bailout para los remecistas que -lenta pero seguramente- tendrán que volverse productivos o perecer.

El Diario de Hoy reporta que el oriente salvadoreño se encuentra más amodorrado que de costumbre. Intipucá “City”, por ejemplo, es un pueblo que depende completamente de las remesas, lo cual efectivamente significa que sus habitantes son en su mayoría holgazanes. No se ha construido allí un mercado ni terminal de buses. ¿Para qué? Sólo necesitan la agencia bancaria y el Western Union para sobrevivir. Además, tiene uno de los índices más altos de deserción escolar, porque ¿quién necesita estudiar? No se requieren mayores conocimientos para gastar dinero.

No debemos olvidar que para el ser humano lo natural es el ocio, y el trabajo es una inconveniente imposición de la naturaleza. Adán y Eva consiguieron su primer empleo después de ser expulsados del paraíso primigenio donde sus sustento dependía no del “sudor de su frente” sino de la magnanimidad de su Creador. Intipucá es como el Jardín del Edén y los mojados hacen la función del Creador.

Sólo que, a diferencia del Creador, los mojados no son omnipotentes. Nuestros hermanos lejanos están limitados por odiosas realidades económicas, culturales y políticas. Aún sin la presente crisis financiera, la muerte del remecista estaba anunciada. La muerte política la halló en la mano del electorado gringo, el cual, asustado por el terrorismo, le exigió mayores restricciones migratorias a sus políticos. De repente se incrementaron las patrullas en la frontera, se erigió un muro, se implementaron filtros tecnológicos en las aduanas y se intensificó la deportación de nuestros compatriotas. Aquella marea de trabajadores que inundaba el territorio norteamericano ha bajado y lógicamente también el agregado de sus transferencias cablegráficas. La muerte cultural le fue propinada por el inexorable cambio generacional, de una de primera generación arraigada a su país de origen, a otra generación que no habla español y no quiere saber absolutamente nada de la madre patria, menos de mandarle pisto.

Asi que para Intipucá y demás poblados desiertos de iniciativa, se viene un mundo de dolor –como el dolor de parto que se le impuso a Eva en el momento de la evicción. Pero, alégrense, porque el parto marca el inicio de una nueva vida llena de posibilidades. Para los intipuquenses, puede venir llena de conocimientos, inversiones y empleos dignos sobre los cuales construir el verdadero desarrollo, ahora que están libres del yugo de las remesas.

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Written by craguilar

julio 8, 2009 a 3:37 pm

Una respuesta

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  1. Tal parece que la lluvia de maná está destinada a cesar. Corresponde a nuestros gobiernos crear el clima de inversión si no quieren ver la región como se mira en tv a los niñitos de áfrica.

    chapintocables

    julio 9, 2009 at 8:15 am


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