Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Arremete de nuevo la Iglesia

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Controversialmente he opinado que uno de los lastres culturales más pesados de Guatemala (y América Latina en general) es la Iglesia Católica, o al menos la versión de ella que nos heredaron los reyes de España. En vez de una ética protestante o seglar que favoreciera el trabajo, el ahorro y la responsabilidad individual como mecanismos de bienestar, el clero le ha enseñado a sus fieles que son agentes pasivos de una benevolencia superior –sea Dios, el rey, el potentado o el Estado.

Agrava la situación que la Iglesia Católica no es considerada por el gobierno como cualquier otra denominación religiosa, sino que tiene el privilegio de ser la religión oficial, haciéndose especial consideración por sus costumbres y ceremonias, como las visitas papales o las procesiones de Semana Santa, y dándosele un puesto permanente en todas las mesas de discusión sobre asuntos de Estado. De allí que tengamos que soportar sacrosantos pronunciamientos sobre cuestiones de este mundocuestiones sobre las cuales los curas tienen escaso entendimiento (i.e. economía.)

Considere la evidencia más reciente –las declaraciones del obispo Ramazzini sobre la hambruna que se sufre en Guatemala.

A su juicio, este “indignante” sufrimiento debería ser motivo para que los parlamentarios aprueben la famosa ley de desarrollo rural. Así que la indignación es suficiente para motivar medidas coactivas pero no para que los católicos demuestren voluntariamente su solidaridad hacia sus hermanos hambrientos. ¿Por qué la Iglesia no desarrolla una campaña nacional para llevar alimentos a las zonas afectadas? ¿Que no fue San Agustín quien dijo que “la caridad es una virtud que, cuando nuestro afecto es rectísimo, nos une a Dios, con la cual le amamos”? Una ley es un pobre sustituto para la caridad cristiana, la cual es por definición voluntaria.

Ramazzinni opina, además, que el problema es el “modelo agroexportador” porque “el azúcar, la palma africana, el café y el banano no dan de comer a la gente pobre.” Usando esta misma lógica, los relojes no dan de comer a los suizos, y los autos no dan de comer a los coreanos.

Sin la empresa privada, incluyendo las del sector agredido por el obispo, todos nos moriríamos de hambre. Son las empresas -pequeñas, medianas y grandes- las que posibilitan la subsistencia de todos los guatemaltecos, incluyendo los que trabajan para el gobierno (sin empresas no hay impuestos.) Debe explicársele al obispo que las exportaciones generan ingreso de divisas, empleos y salarios, los cuales sirven para comprar comida.  Si los pobres no pueden comer de exportaciones, mucho menos podrán comer de “indignación” y leyes.

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Written by craguilar

agosto 29, 2009 a 12:57 pm

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