Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

El capitalismo es el peor sistema…

leave a comment »

…Exceptuando todos los demás. Algo así dijo Winston Churchill refiriéndose a la democracia, pero aplica también para el sistema de libre mercado.

No obstante, con cada recesión económica se desatan los odios contra el sistema que ha creado más riqueza y bienestar que cualquier otro inventado por el hombre. Fue así después de la Gran Depresión, cuando en las democracias occidentales creció la admiración por la planificación central acuerpada por el fascismo y el comunismo. Es igual con la presente crisis. (La última película del propagandista Michael Moore concluye con el mensaje que el capitalismo debe desecharse, porque es un mal que no puede ser regulado.)

En lo personal, he observado que quienes critican más al capitalismo son quienes menos lo entienden. Demuestran su falta de entendimiento, por ejemplo, al aplicar un juicio moral a los resultados del libre intercambio. Esta es la única forma en que pueda calificarse de “bueno” o “malo” a un sistema que no está diseñado para lograr fin alguno. Es, de hecho, un sistema que no ha sido diseñado por alguien. Simplemente es, espontáneamente,  en una sociedad de personas libres que gozan individualmente de sus derechos de propiedad.  Como explicaron los maestros de la Escuela Austríaca, el mercado no puede ser bueno ni malo (moralmente) porque sus resultados no son previstos ni intencionados.

Quizá en esta “amoralidad” del sistema radica la confusión, porque el marco de referencia de los críticos son sistemas diseñados teleológicamente, es decir, con causa final. Es por esto que el socialista juzga al capitalismo por si consigue pleno empleo o elimina la pobreza en la sociedad –ambos objetivos explícitos del sistema socialista. Pero el capitalismo no puede ser condenado por no lograr fines que no pretende y que por definición no puede pretender, ya que su premisa es la convivencia pacífica de innumerables fines individuales y no la supremacía de supuestos fines colectivos. Peor aún es cuando al libre mercado se le juzga por cosas decididamente ajenas a él, como las políticas gubernamentales de acceso a crédito y la política monetaria que provocaron la actual debacle.

Si bien es cierto no puede dársele un calificativo moral a los resultados del capitalismo, sí puede afirmarse que se conforma de mejor manera a los valores y preferencias subjetivas de las personas. Los sistemas de planificación central, aun cuando puedan originarse democráticamente, necesariamente imponen desde arriba cierta visión del orden económico. Supeditan los fines individuales a los “fines colectivos” identificados por la autoridad. La consecuencia es que pierde primacía el criterio moral de la persona individual que es el único que realmente existe (no existe la conciencia colectiva.)

En su impacto material, el capitalismo ha demostrado históricamente -por mucho- ser el mejor. No se trata aquí de emitir un juicio moral, simplemente de resumir lo que las estadísticas demuestran: en general, los países con libertad económica crean la mayor cantidad de riqueza, tienen la menor cantidad de pobres, y tienen los mejores indicadores de salud y bienestar. No es así porque el capitalismo haya sido diseñado con estos fines en mente. Es así porque es un sistema que acepta la naturaleza humana tal como es, no como “debe ser”, y permite la coexistencia pacífica de millones de personas libres quienes procurando sus propios propósitos incidentalmente logran mejorar los indicadores sociales.

Ahora bien, debe reconocerse que hasta en el mercado más libre habrá fenómenos que subjetivamente podamos calificar como indeseables. Siempre habrá pobreza. Siempre habrá algún desempleo involuntario. Los seres humanos son imperfectos y el mundo no siempre es justo. Los proyectos utópicos que niegan esta realidad han provocado más problemas de los que pretenden solucionar.

¿Es perfectible el libre mercado? ¿Pueden introducirse reglas que corrijan fallas de mercado, como las externalidades? Sí, creo que es posible. Pero esto es muy distinto a una planificación central del tipo preferido por los mayores críticos del capitalismo. No importa cuántas fallas le encuentren al capitalismo, para sustituirlo completamente deben primero demostrar la viabilidad de una alternativa. No es como si la humanidad no ha probado otras cosas.

Como lo ha demostrado la experiencia, el socialismo está condenado al fracaso. A continuación, dos razones sencillas por las que este sistema nunca puede funcionar:

1.) Incentivos. La premisa “de cada quien acorde a su capacidad y a cada quien conforme a su necesidad” suena muy bonito, excepto que ignora la naturaleza humana. (De allí que el Che quisiera crear un “hombre nuevo” para funcionar bien en el comunismo.) La capacidad de una persona no tiene correlación con su necesidad. Los trabajadores no tienen incentivo para aprovechar al máximo su capacidad porque no disfrutan del producto adicional obtenido por desempeñarse mejor que el promedio. Sólo puede beneficiarse más si demuestra que “necesita” más. Por lo tanto, el incentivo es para que las personas produzcan menos y “necesiten” más. Alta demanda y baja oferta = escasez, como hasta el presidente Colom ha aprendido con los hospitales y las escuelas solidarias.

2.) Problema de la información. Los recursos son asignados eficientemente en la sociedad gracias a información que nadie posee en su totalidad. Esta información dispersa se sintetiza en los precios, los cuales para funcionar requieren el intercambio fluido y libre de los bienes. Los planificadores centrales, aún con la mejor tecnología, no pueden conocer todo lo necesario para establecer “precios justos” que optimicen la asignación de recursos. Sus distorsiones en el sistema de precios implica una asignación ineficiente que reduce la producción total de la sociedad.

El sistema de libre de mercado no es perfecto ni pretende serlo, pero es muy superior a las alternativas. La experiencia ha refrendado lo que se sabe teóricamente: los sistemas de planificación central no pueden funcionar.

Anuncios

Written by craguilar

septiembre 10, 2009 a 11:05 am

Publicado en Economía

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: