Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Nada que Discutir

leave a comment »

El columnista Álvaro Velásquez -sí, el tenaz crítico de proReforma- escribió una columna muy interesante que fue publicada hoy en Siglo Veintiuno. En ella explica “el tema del polilogismo, el reconocimiento de que la Verdad suele tener una naturaleza contextual y diversa, según una determinada construcción social, de donde resulta que hay muchas lógicas, casi todas ellas válidas en sí mismas.”

Mi primera queja es de forma.  Si Velásquez realmente cree esto, entonces no debería iniciar la palabra “Verdad” con mayúscula. Si hay infinidad de verdades entonces a cada una de ellas les corresponde la minúscula genérica.

Mi segunda queja es de fondo. Lo que él llama polilogismo es en el fondo nihilismo; y el nihilismo es un callejón sin salida. No hay nada que ganar en un debate de ideas si hay muchas “verdades” sobre un mismo objeto que son igualmente válidas por las circunstancias de quien las propone. Velásquez dice que “no es lo mismo hablar desde la perspectiva del que tiene y retiene del que no tiene.” Entonces lo relevante ya no es ni siquiera cómo tender un puente de entendimiento entre ambos, sino el por qué tenderlo, pues si ambos son tenedores de verdades contradictorias pero igualmente válidas, ¿cuál es el punto del diálogo? 

La única razón por la que dos personas deciden entrar en diálogo es para acercarse a la Verdad (aquí sí con mayúscula.) Las dos personas introducen información en el pool de entendimiento, comparando y contrastando evidencias y argumentos para acercarse a ella. La modestia epistemológica, que es el reconocimiento de que no necesariamente poseemos la Verdad absoluta, no es lo mismo que el relativismo al que se suscribe Velásquez. Ésta es una corriente que se derrota a sí misma porque niega la posibilidad del conocimiento, niega los cimientos del método científico y todo lo que éste le ha propocionado a nuestra civilización. Que aceptemos la existencia de subjetividad no debe llevarnos a negar la posibilidad de objetividad.

Curiosamente, Marx también veía “polilogismos” en lo que denominó “conciencia de clase.” Según él, los burgueses están condenados a creer en la preeminencia de los derechos individuales debido a su privilegiada situación económica. Los trabajadores, en cambio, pertenecen a una clase que hace a sus cerebros susceptibles a creer lo contrario, es decir, en los derechos colectivos. ¿Qué hemos observado en la realidad? Trabajadores que rechazan sindicatos para integrarse al solidarismo, que compran acciones y que votan por partidos de derecha. Por otro lado, intelectuales y universitarios de clase acomodada que lideran a los movimientos de izquierda. Pareciera que las ideas pesan más que las circunstancias.

Anuncios

Written by craguilar

noviembre 26, 2009 a 5:07 pm

Publicado en Política

Tagged with , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: