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Perspectivas del Día de la Mujer

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“Organizaciones políticas excluyen a sus afiliadas” reza este titular condenatorio del hecho de que no se haya aprobado una ley que impondría cuotas mínimas de participación femenina en los partidos.  Sandra de Colom aprovecha la ocasión para promover una iniciativa que discriminaría judicialmente a favor de las mujeres y sus aliadas en la UNE se quejan de la misoginia que inspira las críticas a Mifapro, a pesar de que las dos mayores críticas son mujeres (Nineth Montenegro y Roxana Baldetti.)

No hay duda de que las mujeres han sido y siguen siendo víctimas de discriminación, pero tampoco puede negarse que cada día se abren más espacios para ellas y que estos avances tienen menos que ver con nuevas leyes que con el cambio en valores y la cultura. Hoy en día abundan ejemplos de mujeres que dirigen organizaciones políticas, sociales, empresariales y gobiernos de grandes naciones. Esto es algo bueno.

Al mismo tiempo, debe reconocerse que muchas mujeres tienen intereses distintos a los que caracterizan a los hombres. En los Estados Unidos la sabiduría popular dice que una mujer gana una fracción de lo que gana un hombre por el mismo trabajo. Pero estudios recientes han demostrado que este es un mito basado en agregados estadísticos que no toman en cuenta las preferencias y decisiones que los sexos toman en distintas etapas de sus vidas. Pareciera que las mujeres ganan menos a lo largo de su vida porque en ciertas etapas deciden alejarse del trabajo para criar a sus hijos o cuidar de sus padres, mientras los hombres  enfocan casi la totalidad de sus años productivos a su carrera. ¿Hace esto a las mujeres más infelices? Los estudios demuestran que no, porque mientras el 79% de los hombres dicen estar motivados por el dinero, éste es el principal motivador sólo para el 29% de las mujeres. Ellas prefieren otras cosas como seguridad, familia, y cercanía con sus hijos.

También se ha demostrado que hay diferencias significativas entre las aptitudes de los hombres y las mujeres debido a cómo funcionan sus cerebros. En promedio, las mujeres pueden ejecutar varias tareas a la vez y son más hábiles con problemas verbales, mientras los hombres sólo pueden concentrarse en una cosa a la vez y son más hábiles en razonamiento espacial y mecánico. Por supuesto, hay excepciones a estas reglas, pero cuando nos referimos a los supuestos efectos sociales de la discriminación, los promedios son relevantes.

Al reconocer la diferencia entre los motivadores y las aptitudes de cada sexo, no es difícil entender por qué los hombres tienen mayor representación en las escuelas de ingeniería y por qué hay más mujeres en clases de humanidades. Tampoco debería ser muy difícil explicar que hay más hombres en puestos de dirección política cuando más mujeres prefieren dedicarse a su hogar. Esto no es discriminación; es naturaleza humana. Las leyes que contravienen la naturaleza humana están destinadas a fracasar.

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Written by craguilar

marzo 8, 2010 a 9:25 pm

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