Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Partidocracia

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El sistema político en Guatemala está roto. La GANA firmó un convenio con la UNE donde se compromete a votar con la bancada oficialista en todo. Nadie sabe qué favores se transaron debajo de la mesa para llegar a esta abdicación total de responsabilidad política. Y esto es lo que aquí pasa por democracia.

Lo que realmente vivimos es una partidocracia apenas disfrazada de democracia. El consentimiento popular es sólo una fachada para los negocios que estos criminales de cuello blanco llegan a hacer un vez “electos.” Se supone que representan al pueblo pero ellos no conocen al pueblo ni el pueblo los conoce a ellos, debido al pernicioso sistema de listados nacionales.

¿Cuál representatividad? Quienes votaron por la GANA lo hicieron porque sentían afinidad por lo que hizo Berger y prometía hacer Giammattei bajo la bandera de este partido. Si los electores hubieran querido diputados que votaran en tándem con la UNE habrían votado por la UNE.  Lo mismo va por los pérfidos Unionistas que, siguiendo órdenes de marcha de Álvaro Arzú, se hicieron pajes de la corte Colom-Torres.

Lamentablemente en este país la cultura política es tan primitiva que se vota por personas sólo para el Ejecutivo (presidente y alcaldes),  y luego se vota por los mismos símbolos para el Legislativo sin saber a quién se está eligiendo. Giammattei ni siquiera sigue afiliado al GANA y ha criticado fuertemente al gobierno de la UNE , al que su antiguo partido ahora se ha anexado. Sin el vínculo a los principios o cuando menos la personalidad que motivó a los votantes a marcar GANA en la papeleta, estos diputados no son más que mercenarios que operan sin legitimidad moral alguna.

Los partidos son empresas dedicadas a la compraventa de votos. No tienen ideología. No tienen representatividad porque ningún ciudadano guatemalteco puede decir cuál diputado representa a su comunidad. Bajo estas reglas, el simulacro de elecciones por el que pasamos cada cuatro años tiene escasamente más valor que las “elecciones” de Cuba, donde los isleños pueden escoger al Partido Comunista o al Partido Comunista.

Todo esto no va a cambiar mientras no se reforme la Ley Electoral. Debe haber representatividad y para que haya representatividad debe haber votación uninominal.  Cada candidato elegible debe residir en la comunidad que va a representar; de esta forma él o ella (y no su partido) responderá ante su electorado por lo que haga en el Congreso. Así se resuelve el fenómeno del tránsfuga, a través del cual los diputados endosan el precio político que les corresponde al refugiarse en otro partido.

Debe imprimirse institucionalidad en los partidos para que representen algo más que los intereses cortoplacistas de lo políticos. Para que haya institucionalidad, debe incrementarse los requisitos para conformar un partido y debe publicarse todas sus fuentes de financiamiento.  Los medios también tienen un rol importante que jugar al investigar a los partidos y sus miembros antes de que lleguen al gobierno. De poco nos sirve que averigüen que Manolito es un narcotraficante cuando ya lo instalaron en el Congreso y tiene derecho a antejuicio.

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Written by craguilar

marzo 26, 2010 a 6:23 pm

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