Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

¿Qué es más inteligente?

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Asi se titula la columna de Alejandra Marroquín Rey Rosa publicada hoy en Siglo Veintiuno. Hay algo admirable en estos ecologistas y eso es su convicción. Yo quisiera estar tan convencido de algo como Alejandra está convencida de que la minería y la explotación petrolera significan el fin del mundo. Asi podría tildar de idiotas a todos los que están en desacuerdo conmigo.

Ella se opone a la renovación de la licencia de Perenco. Entre otras cosas, porque en la plataforma del Golfo de México ocurrió un accidente. “Si les pasó a los gringos, que se supone cuentan con presupuesto, equipo, conocimiento, preparación, regulaciones y controles estrictos, ¿cómo podemos engañarnos de que no nos pasará  a nosotros?”

Podría responderle que una plataforma de alta mar que perfora a 4 kilómetros de profundidad representa un riesgo exponencialmente mayor a lo que se hace en Petén, pero entonces Alejandra buscaría otra razón para oponerse. Porque está convencida de que el petróleo es malo.

Otra razón es que, según ella, es imposible aprovechar nuestros recursos naturales mientras las autoridades sean corruptas. “¿No sería más inteligente guardar y cuidar nuestras riquezas hasta que el Estado, los gobernantes, la clase política y los empresarios y ciudadanos guatemaltecos aprendan  a ser honrados?”  Bueno, si se trata de esperar el advenimiento del Señor y el Juicio Final, mejor digamos de una vez que nunca vamos a explotar los recursos naturales. Que es exactamente lo que Alejandra quiere, porque ella está en contra de la explotación petrolera en Guatemala, Noruega, en todos lados y para siempre.

Alejandra desprecia al argumento de que la explotación de recursos naturales es necesaria para brindar oportunidades económicas a los guatemaltecos pobres. “El pozo lleva funcionando 25 años y hasta hoy, ni la gente que ha entrado a vivir al parque, gracias a la petrolera, ni los pueblos cercanos, no digamos Petén son pueblos ricos o beneficiados con las grandezas, maravillas y bondades del petróleo que sus defensores argumentan.”

Podria decirse lo mismo de toda la actividad productiva en Guatemala. ¿Para qué necesitamos todas estas empresas si, a pesar de que llevan muchos años funcionando, Guatemala sigue siendo un país pobre? Yo opino que obedezcamos a Alejandra y clausuremos todas las empresas privadas del país, solo para ver qué pasa. Algo positivo de este arreglo es que el metal y el petróleo permanecerá enterrado e inerte, donde estará disponible para que futuras generaciones también puedan sentirse moralmente superiores al renunciar a su explotación. Supongo que, desde cierto punto de vista, esto también constituye “riqueza.”

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Written by craguilar

mayo 18, 2010 a 12:24 pm

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