Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

En contra de la educación bilingüe

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Me opongo a la educación bilingüe en Guatemala. En las escuelas públicas no debe enseñarse lenguas indígenas. Anticipo que la primera reacción será que soy un racista. Una de las peores características de nuestra época políticamente correcta es que es imposible tener este tipo de debate sin incurrir en la descalificación personal.  Por eso antes de hacer cualquier comentario sobre este tema debe hacerse el denigrante ejercicio de asegurar que no lo inspira el racismo ni animadversión hacia las personas y la cultura indígena. Reitero: no soy racista.

El debate de la educación bilingüe debe enmarcarse en el debate mayor sobre el propósito de la educación básica. ¿Para que mandamos a nuestros hijos desde pequeños a una escuela o colegio? En el caso de la educación pública, ¿para qué gastamos miles de millones de quetzales en educación en vez de, digamos, en hospitales y policías?

La razón es que deseamos inculcar en las mentes de nuestros jóvenes una serie de conocimientos sociales, morales y científicos necesarios para su exitosa inserción en la sociedad. El objetivo es que, al volverse adultos jóvenes, las personas tengan las herramientas necesarias para sostenerse económicamente y  perseguir sus fines individuales en cooperación pacífica con el resto de los miembros de la sociedad. Así que cuando la cuestión es qué debe enseñarse en escuela primaria, la respuesta claramente es que es aquello que les permitan insertarse con comodidad en la sociedad extensa, más allá del círculo familiar y la comunidad inmediata, y que sean escalones fundamentales para que posteriormente puedan adquirir conocimientos avanzados en el área de su elección. La educación es un medio y no un fin en sí mismo.

Desde este punto de vista, está claro que la educación bilingüe es inconveniente porque desvía recursos y la atención de los educandos de aquello que es objetivamente útil hacia aquello que es objetivamente inútil. La lengua indígena que se aprende en el hogar no es una herramienta de inserción porque no permite la comunicación efectiva con los demás miembros de la sociedad. En Guatemala se hablan decenas de lenguas indígenas y quienes hablan una de ellas no entienden las demás. Son inútiles para comunicarse con nuestros vecinos latinoamericanos y el resto del mundo, lo cual es vital para aspirar al desarrollo económico. Además no existen carreras técnicas en las universidades que se impartan en lengua indígena ni existen libros de texto especializados escritos en ella, por lo que tampoco sirven como escalones hacia la educación superior.

¿Por qué entonces la insistencia con la educación bilingüe? A continuación algunos de los principales argumentos:

1.) Las lenguas indígenas son un “derecho cultural”

Quienes argumentan esto suelen ser extranjeros (especialmente europeos) que ven la educación en nuestros países como una especie de preservante cultural cuyo propósito es perpetuar ciertas costumbres y modos de vida. Para ellos es más importante que Guatemala conserve una determinada identidad cultural a que los guatemaltecos puedan acceder a un nivel de vida comparable al de sus países. Entiendo por qué para ellos es atractivo convertirnos en un museo vivo, pero ¿es esto lo que queremos?

Por supuesto que los indígenas tienen el derecho a hablar la lengua que prefieran y a preservar los aspectos culturales que sean compatibles con la convivencia pacífica, pero esto es distinto a que la política oficial  sea promover diferencias culturales sin medir el impacto que esto tiene en el desarrollo de la nación.

2.) Las lenguas indígenas fueron desplazadas injustamente por el Castellano. Es incorrecto reforzar esta injusticia histórica por medio del Estado.

La historia del mundo es una interminable secuencia de descubrimientos, choques, invasiones y fusiones culturales que produjeron lo que vemos hoy en día. Hasta las lenguas indígenas muestran etimológicamente que grupos dominantes impusieron sus vocablos sobre las dominados. Es imposible regresar al mundo prístino de las lenguas vírgenes, si es que alguna vez existió. Tenemos que lidiar con el mundo que tenemos, indistintamente de la moralidad de sus orígenes, con el objetivo de que nuestros hijos tengan éxito en él. En el caso de la educación primaria, esto significa enfocar todos los recursos a la enseñanza del idioma español y, si sobra algo para enseñar otro idioma, el inglés.

3.) Si el Estado no promueve el uso de las lenguas indígenas, estas desaparecerán y se habrá perdido un valioso patrimonio cultural.

No necesariamente. En los Estados Unidos las familias con raíces hispanas siguen hablando español gracias a su uso en el hogar. No lo enseñan en las escuelas. El spanglish puede ser del desagrado de quienes aprendimos el castellano tradicional, pero no por eso deja de ser una manifestación cultural auténtica de la diáspora latinoamericana. Lo mismo podría pasar con las lenguas indígenas. De hecho, ya ha pasado porque muchas palabras en español forman parte de ellas. Esta es la evolución natural de los idiomas y las culturas. No podemos detener o diseñar este proceso. El latín pasó de ser el idioma oficial del poderoso imperio romano a ser una lengua muerta que hoy se enseña solo en universidades. En el siglo XIX inventaron el Esperanto, una lengua que según su creador llegaría a ser la lengua universal de la humanidad.

El valor del patrimonio cultural es subjetivo. Fuera del ámbito de la arqueología, es una tontería aferrarse a un instante particular de la cultura, definirlo como valioso, y gastar recursos públicos en su conservación. Independientemente de lo que haga el Ministerio de Educación, el destino de las lenguas indígenas está determinado por lo que hagan sus usuarios en el contexto de un mundo cada vez más interconectado y competitivo.

4.) Los niños aprenden mejor si se les enseña en su lengua materna

Quizá éste sea el argumento menos ideológico y por lo tanto más poderoso a favor de la educación bilingüe. Sin embargo, no hay estudios que lo comprueben. Si se enseña bien el idioma español, los niños pueden aprender en este idioma tan bien como si se les enseñara en su lengua materna. En efecto, el idioma español será su segunda lengua materna.

En los Estados Unidos se hizo un experimento enseñando con Ebonics, que es el término acuñado para referirse a la versión del inglés que hablan muchos afroamericanos. El argumento era el mismo: que los niños afroamericanos no aprendían bien porque las clases se daban en el inglés tradicional, distinto a su “lengua materna.” Esta controversia se resolvió a favor de quienes favorecen al inglés tradicional al quedar demostrado que no había un mejor desempeño de los estudiantes afroamericanos al enseñarles con Ebonics y que además se les perjudicaba al enseñarle un dialecto que no tenía amplia aceptación y que era visto comó inglés incorrecto por parte del resto de la sociedad.

Lo mismo aplica para enseñar lenguas indígenas en un país donde el idioma legal y comercial es el español.

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Written by craguilar

julio 4, 2010 a 10:40 am

Una respuesta

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  1. quien escribio este texto NO tiene respeto a nuestra cultura o es que tiene envidia a que mi pais guate sea o que cuante de muchas riquezas y es MULTILINGUE, PLURICULTURAL Y MULTIETNICO.

    jere

    junio 10, 2012 at 6:44 pm


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