Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Zona Muerta

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De este reportaje sobre el ataque perpetrado ayer en la Zona Viva, recojo lo siguiente:

1.) La señora Iduvina Hernández de la organización Seguridad en Democracia posee una escandalosa ignorancia sobre este suceso en particular y sobre el problema de la inseguridad en general. Su recomendación para evitar similares tragedias en el futuro es que “debe existir un mayor control en la entrega de licencias de armas de fuego.” Esto, a pesar de que en el vehículo de los presuntos implicados se encontró una M-16 y un fusil Galil, armas para las cuales un civil no puede obtener licencia. Uno de los maleantes tiene antecedentes por portación ilegal de armas de fuego así que evidentemente su problema no es lo que hace con armas para las que tiene licencia. Aparentemente la señora Hernández opera bajo la ilusión de que los narcosicarios registran sus armas en el DECAM antes de usarlas.

2.) El problema no es tanto las fuerzas de seguridad como un sistema de justicia que hace de las cárceles academias de criminales con puertas revolventes. Es común enterarse de homicidas que tienen registradas hasta 15 entradas en la cárcel, como el famoso Smiley. Los presuntos implicados tenían antecedentes penales por delitos de robo y tenencia ilegal de armas de hace 7 años. ¿Por qué estaban libres? ¿Por qué en este país delitos tan graves suponen penas tan cortas? ¿Bajo qué razonamiento fantasioso es posible creer que un individuo que ha sido condenado muchas veces puede ser rehabilitado y merece otra vez su libertad?

En muchos estados de los Estados Unidos tienen una ley conocida como la regla de los 3 strikes. Como en el béisbol —donde tres strikes y estas fuera—, en los Estados Unidos si eres condenado tres veces por delitos graves se te priva de la libertad de por vida. Me parece una ley absolutamente sensata que deberíamos aplicar en Guatemala.

3.) Para ver lo absurdo que es la teoría de Colom y la ONU sobre las “causas estructurales” del crimen basta con fijarse en la biografía de cualquiera de estos asesinos. No es la pobreza ni la discriminación racial ni cualquier otra excusa tercermundista la que incita al crimen, sino la simple maldad. La maldad es un cáncer que crece inercialmente donde se le da espacio para crecer. Lo único que puede hacerse para contenerlo es reprimirlo con violencia. La extinción del delito pasa por extinguir a los malhechores, tanto en sentido literal como figurado. Para esto se requiere de una policía profesional y efectiva, se requiere de investigación criminal, se requiere de leyes que tengan el bienestar de la sociedad como objeto (en vez del bienestar de los delincuentes), se requiere de jueces que las apliquen con prontitud e imparcialidad, y se requiere de prisiones herméticas donde los reos sean sometidos a la más espartana de las disciplinas.

Álvaro Colom cree que extendiendo oportunidades económicas reducirá el crimen pero su lógica está al revés: en realidad, reduciendo el crimen logrará extender las oportunidades económicas. Piense en Taco Inn, el comercio que fortuitamente fue el escenario de la balacera. Piense en todos los comercios de la Zona Viva. ¿Cuántas personas cree que los visitarán el próximo fin de semana? ¿Cuántos padres le negarán a sus hijos  el permiso de ir a estos lugares? ¿Cuántos negocios quebrarán y cuántos impuestos dejarán de generarse como consecuencia del miedo? Ahora extrapole esto para toda Guatemala y tendrá una buena idea de cuánta riqueza le cuesta la inseguridad al país.  No se equivoque —por cada quetzal que Sandra Torres regala en vez de invertirlo en seguridad y justicia, la sociedad guatemalteca pierde al menos dos quetzales.

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Written by craguilar

octubre 17, 2010 a 11:40 am

Una respuesta

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  1. Dos cosas quisiera resaltar del articulo en primer lugar la indirecta que se hace con respecto a la pena de muerte quisiera decirle que la pena de muerte en todos los casos sin excepción es matar. La pena capital es la negación más extrema de los derechos humanos. Consiste en el homicidio premeditado a sangre fría de un ser humano a manos del Estado y en nombre de la justicia por otro lado veo con preocupacion que usted más que nada se preocupa por la economia de los empresario del lugar no asi por investigar cual fue el origen de la balacera hay que ser objetivo más no asi manipular la informacion.

    mynor franco

    octubre 17, 2010 at 2:59 pm


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