Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

La nación en vilo

leave a comment »

El recién pasado octubre fue el mes con más homicidios en los últimos 19  meses. ¿Qué no se suponía que aprobando la Ley de Armas se controlaría la violencia?  Lo único que hizo fue complicar el trámite para aquellos guatemaltecos que necesitan un arma para protegerse (o al menos sentirse protegidos.)

La solución no es aprobar más leyes sino hacer cumplir las que ya están codificadas. No estoy seguro, pero creo que el homicidio ya era ilegal en Guatemala antes de que entrara este gobierno. Es tan crítica la situación que los asaltos, las violaciones y los robos ya no son noticia. Los guatemaltecos se han acostumbrado a vivir en una sociedad donde es aceptable que les roben sus pertenencias siempre y cuando no los maten también. A eso hemos llegado: a suplicar y agradecerle a nuestros victimarios por violar todos nuestros derechos excepto uno.

En medio de esta hecatombe, la clase política hace gala de su indiferencia y su apetito insaciable de riqueza. Los diputados de la UNE y sus anexos fingieron estar de acuerdo con la restitución de la pena de muerte sólo para poder desentrampar su agenda de latrocinio.  Honestamente nunca había escuchado de algo semejante —una burla tan descarada a la voluntad popular y al proceso legislativo. Es por cosas así que los pueblos pierden fe en la democracia y terminan alzando a dictadores, que debo confesar en nuestro caso no es una alternativa del todo repulsiva.

En cualquier país civilizado, una maniobra tan detestable significaría el fin del partido que la ejecutó, en las urnas. No así en este país donde el grueso del electorado es iletrado y huérfano de los más elementales valores cívicos, y donde no se vota por principios sino por el candidato que se crea va a regalar más cosas.

Álvaro Colom, que gobierna para su familia, sus financistas y organismos internacionales corruptos, dijo que la pena de muerte es “salvajismo” y que ya no lo practican las sociedades modernas. Entonces cree que los Estados Unidos es un país salvaje y atrasado, porque allá se aplica la pena capital. Y de ser así, los guatemaltecos adoran vivir en países salvajes y atrasados porque en cuanto se les presenta la oportunidad van en bandadas hacia el Norte.

Este es el triste fenómeno que observamos hoy: miles de familias de profesionales jóvenes emigrando no por falta de oportunidades económicas sino por temor. Dicen que esto también ocurría en  la época de las dictaduras militares, pero no con la misma prevalencia. En aquella época, temía quien estaba asociado al movimiento guerrillero, pero hoy tanto derechistas como izquierdistas están expuestos a que ellos y sus familiares terminen baleados en alguna cuneta. La delincuencia no discrimina políticamente. De allí el auge de empresas que venden servicios de trámite de visas a Canadá y a otros países. Ya no se está yendo sólo el obrero poco calificado sino la crema y nata de nuestra sociedad: los ingenieros, los arquitectos, los empresarios, los creadores de la riqueza y el desarrollo. Yéndose con su familia para nunca volver.

¿Y qué será de Guatemala cuando sólo queden los narcos, los políticos y los parásitos que viven de la “solidaridad” compulsiva? Sólo de pensarlo me dan ganas de hacer maletas.

Anuncios

Written by craguilar

noviembre 6, 2010 a 9:59 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: