Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Partidos sin convicciones

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Karen Cancinos escribió otra excelente columna como parte de una serie donde expone un fenómeno sobre el cual yo escribí antes en este blog: el deprimente vacío de ideas en nuestra clase política.

Un paréntesis: si leen sólo una columna de opinión en toda la semana, que sea la de Karen Cancinos. No encontrarán pluma más fina ni razonamiento más claro en los periódicos nacionales.

Lo que escribí es que Harold Caballeros, a pesar de que se presenta a sí mismo como un candidato distinto, es en realidad una versión remozada del folclórico marrullero que dirige a este país desde hace treinta años. Como prueba puse un vínculo al sitio oficial de VIVA, donde, ahora como entonces, no se ofrece más que vaporosas alusiones a “valores” con los que nadie podría estar en desacuerdo y que en su conjunto forman la casaca estándar de todos los políticos. 

En los pasillos del poder de Guatemala no hay ni “derecha” ni “izquierda”, ni liberales ni socialdemócratas, sólo oportunistas. Aquí lo más cerca que se puede estar de una convicción política es en las aulas de las universidades.

Esta insipidez ideológica que pasa por “pragmatismo”, Karen la atribuye al temor de los políticos a comprometerse a un lado del espectro político y perder los votos que están en el otro, y ésta bien podría ser una de las causas. Pero en mi opinión la causa principal no es más que el acomodo natural de personas que carecen de otra convicción que no sea la de crecer personalmente en poder y riqueza. La realidad es que el Sr. Caballeros, como el resto de los políticos chapines, no está convencido de que una ideología sea superior a cualquier otra o que su programa de gobierno (si es que existe) sería el más efectivo. Si creyera esto, entonces veríamos la vigorosa defensa de sus ideas y la publicacion de un programa serio, en vez de la trivialidad idiotizante que actualmente expone. El Partido Unionista (otro partiducho genérico) en la última contienda electoral copió su “Doctrina” textualmente del programa de gobierno elaborado por el PAN de México en el 2002. Vea aquí el documento Unionista y aquí el documento del PAN. (Haga una búsqueda del término “Persona y Libertad” o “Mundialización” en ambos documentos para comprobarlo.)

No es difícil identificar qué motiva a estas personas a someterse el trajín de una campaña nacional cuando no es por convicción ideológica o programática. Lo que los motiva es la ambición personal de poder y del tesoro nacional. No hay otra explicación. Si alguien no cree que tiene las soluciones a los problemas del país entonces no buscaría estar en la posición de solucionarlos a menos que esa posición le rindiera atractivos beneficios personales. Si yo me considerara una veleta ideológica que no puede ni le interesa defender un curso de acción determinado entonces jamás buscaría ser la persona que lo estableciera.  

La situación sería distinta si el electorado tuviera un mínimo de educación cívica y exigiera de sus candidatos un semblante de coherencia ideológica. Como todos los demás problemas de Guatemala, el de su clase política halla su génesis en la cultura de los guatemaltecos mismos. El tercermundismo está obsesionado con lo material, lo inmediato y fungible, y desprecia como cursilería todo aquello que trasciende su enfoque rastrero. Lastimosamente ésta es una cualidad ancestral, profundamente enraizada, que tomará múltiples generaciones en superar.

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Written by craguilar

diciembre 3, 2010 a 5:24 pm

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