Nueva América Central

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Justicia Políticamente Correcta

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Justice delayed is justice denied reza el dicho anglosajón. El mismo sentimiento fue expresado por un magistrado de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Warren E. Burger, así:

Un sentido de confianza en las cortes es esencial para mantener el tejido de libertad ordenada para personas libres, y tres cosas podrían destruir esa confianza y hacerle un daño incalculable a la sociedad: que las personas lleguen a creer que la ineficiencia y el atraso drenarán hasta a un dictámen justo de todo su valor; que las personas que han sido explotadas en las pequeñas transacciones de la vida diaria lleguen a creer que las cortes no pueden vindicar sus derechos legales del fraude y del abuso; que las personas lleguen a creer que la Ley —en el sentido más amplio— no puede cumplir su función primaria de protegerlos a ellos y a sus familias en sus hogares, su lugar de trabajo y en las vías públicas.

En vista de lo anterior, ¿qué valor tiene para la sociedad guatemalteca que se capture a un ex director policial que podría o no haber estado involucrado en el secuestro de un sindicalista en 1984? Ninguno. No tiene valor para la víctima desaparecida que probablemente está muerta. No tiene valor para su familia porque se estaría impartiendo justicia sobre un delito ocurrido hace 27 años, período durante el cual el presunto malhechor ha gozado plenamente de su libertad. No tiene valor para la sociedad porque es un caso que no tiene relación con el fraude y el abuso que visita a las personas en su vida diaria, ni tampoco las hace sentirse más seguras en sus hogares, sus trabajos y en las vías públicas.

Al igual que en el caso de Giammatei, Vielmann y Sperisen, éste es un caso de abundante valor político e inexistente valor social. Es delicioso políticamente para las facciones extranjeras que siguen atrapadas en un pasado donde todavía se contemplaba la viabilidad del comunismo. Es altamente satisfactorio para los mercaderes de los derechos humanos que viven como príncipes a costa de extorsionar con quitarle la ayuda internacional a gobiernos tercermundistas y corruptos. Pero para los ciudadanos no es más que un despilfarro de los escasos recursos de seguridad y justicia que existen.

Mientras capturan y procesan a este individuo de 71 años, cientos de homicidas pululan alegremente en todo el país, segando más de 15 vidas inocentes cada día. A este ritmo, serán capturados y enjuiciados en el 2038, si es que en ese entonces a la comunidad internacional le importa tanto la vida de un ciudadano común y corriente como la de un sindicalista.

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Written by craguilar

junio 9, 2011 a 11:49 am

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