Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

¿Votando Voy por Guate?

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El fetiche de la democracia produce los espectáculos más extraños. Como la campaña del TSE donde celebridades locales dicen renunciar temporalmente a sus afiliaciones para “ir por Guate”, con lo que se refieren ir a votar. La primera implicación es que si “le vas” a tu país —es decir si sos patriota (con “p” minúscula)— entonces lo demostrás votando. La segunda implicación es que el patriotismo es incompatible con otras afiliaciones. Por eso es que los personajes renuncian a ellas para ponerse la camisola de Guate, exceptuando a la mujer vestida con atuendo indígena que se pone un pin (gracias, political correctness.)

La primera implicación es la creencia popular —diseminada tras décadas de martillarla en nuestro cerebro— que dice que la democracia es el país y el país es la democracia. En realidad, tal identidad no existe. No existió antes de la Conquista, ni durante la Colonia, ni en los 150 años después de la Independencia. De todo lo que los guatemaltecos reconocen como guatemalteco, todo aquello que se vende en el extranjero como guatemalteco, y todo aquello que el guatemalteco expatriado añora de su patria, nada, ni una sola cosa, tiene su origen en la democracia.

La democracia no es más que un mecanismo para llenar los puestos de nuestro gobierno republicano. Sus raíces son extranjeras. No digo que por esto sea algo malo, sino simplemente que no tiene nada particularmente autóctono.

Además, votar no es necesariamente un ejercicio patriótico. No es difícil imaginar el caso de un contratista que es buen amigo de algún candidato y sabe que conseguirá contratos millonarios si éste gana. Este señor insta a todos sus amigos y familiares a que voten por su compadre. ¿”Va” por Guatemala?

Otra persona puede abstenerse de votar porque no halla entre los candidatos a uno que a su juicio va a promover el desarrollo del país. Decide, entonces, que a través de su abstencionismo le enviará un mensaje a los políticos de que deben mejorar su propuesta en el futuro si han de ganarse su voto. ¿Va por ello en contra de Guatemala?

Sólo quien crea que los partidos políticos y la patria son la misma cosa puede igualar al voto con el patriotismo. Irónicamente, la corrupta partidocracia que empoderamos con cada elección representa lo más alejado del ideal patriótico. Si hay algo 100% guatemalteco de lo que deberíamos estar avergonzados es aquello que nuestro sufragio colectivo ha engendrado.

La Alta Comisionada de la ONU insta a votar, diciendo que los problemas del país son serios pero no irreversibles. Estoy de acuerdo con ella. Los problemas del país son perfectamente reversibles, mas no por medios políticos.

Esa es la gran estafa de nuestros tiempos: la teoría que dice que empoderando al grupo correcto de personas puede asegurarse la satisfacción de todas las necesidades humanas. No se puede. Recientemente en España e Inglaterra se ha manifestado esta confusión bajo la consigna de que hay una “falla de la democracia” cuando el Estado no puede proveerles a todos de sustento y comodidades. No culpo a estos jóvenes ignorantes. Toda su vida les enseñaron que la política tiene todas las soluciones y que por el solo hecho de haber nacido tienen derecho a todas las cosas. Creyeron que es cuestión de voluntad política crear empleos bien remunerados, con pocas horas de trabajo, con vacaciones pagadas, con retiro temprano y, en general, vencer todas las restricciones materiales que el hombre ha conocido desde que fue expulsado del Jardín del Edén.

Una confusión similar es la que promueven el TSE y la Alta Comisionada de la ONU en Guatemala. No se la crean. Voten si así lo desean —si encuentran a los candidatos que reflejen sus valores y ordenarán la cosa pública de modo consecuente. Pero no crean que votando se resolverán los problemas; ni siquiera si gana su candidato. No crean que si dejan de votar son traidores al a patria o menos patrióticos que las masas engañadas que creen que votando por Baldizón recibirán un sueldo adicional.

El patriotismo se refleja en como tratamos a nuestras familias, a nuestros vecinos y a nuestra comunidad. Allí está la resolución de los problemas reversibles que menciona la Alta Comisionada. No se trata del papel que depositamos en una caja, sino del papel que nos abstenemos de tirar en las calles. Se trata del respeto propio y el respeto a nuestros compatriotas. No es lo que hacemos cada 4 años sino lo que hacemos cada día que determina nuestro verdadero compromiso con la patria.

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Written by craguilar

septiembre 8, 2011 a 5:24 pm

Una respuesta

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  1. […] han leído este blog saben que no le rindo culto a la democracia ni mucho menos, pero igualmente ridícula me parece la pretensión de los pastores seculares que ven un […]


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