Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

Steve Jobs y el Capitalismo

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Con el fallecimiento de Steve Jobs se ha escrito mucho sobre los logros de este hombre visionario y su impacto en la vida moderna. Más allá de los iPods, iPhones e iPads, también debe agradecérsele el desarrollo del sistema operativo que habilita a casi todas nuestras computadoras. Es difícil cuantificar el incremento en productividad que esto significa a nivel global, pero seguramente es una orden de magnitud mayor que el valor de mercado de Apple, ahora la segunda empresa más valiosa después de Exxon-Mobil.

Sin embargo, poco se ha dicho sobre el sistema económico que permitió que Jobs y su compañía existieran en primera instancia. Sin capitalismo, no conoceríamos al individuo excepcional ni a todos los maravillosos productos que diseñó. Sólo en un sistema donde las personas pueden acumular capital e invertirlo para realizar sus sueños —por extraños que le parezcan a otros— puede prosperar un empresario como Jobs.

La palabra “empresario” quizá le disguste a algunos de sus admiradores. Es un triste rasgo de nuestra época que empresario es casi un peyorativo, como sinónimo de “avaro insensible.” (Como muestra, tienen a estos jóvenes desorientados protestando en Wall Street en contra la misma clase de gente que produjo los artefactos que usan para promocionarse.) No obstante, Jobs fue un empresario y un inventor como Tomás Alva Edison y Henry Ford lo fueron antes de él.  Un empresario no es más que una persona dispuesta a arriesgarse para darle algo valioso a la sociedad. Es alguien que ve cosas que otros no ven, frecuentemente inspirado por sensibilidades estéticas y artísticas, como en el caso de Jobs. Un empresario no pide de otros más de lo que ellos están dispuestos a darle voluntariamente a cambio de lo que ofrece. En otras palabras, un empresario es lo que cada vez más escasea en sociedades como Grecia, ahogadas en deuda, donde todos exigen del Estado lo que no pueden conseguir a través de transacciones voluntarias.

¿Cuántos Steve Jobs habrían surgido en Cuba, en la China maoísta o en la Unión Soviética? ¿Cuántas innovaciones dejaron de existir por la represión sistemática del espíritu creador de tantos seres humanos durante tantas décadas? Bastiat reflexionó en el siglo XIX sobre Aquello que se ve y aquello que no se ve. Es fácil identificar los torpes logros de gobiernos que controlan todos los recursos de la sociedad. Los émulos de Fidel Castro no se cansan de glorificar al “excelente” sistema de salud cubano. Sin embargo, mentes más agudas saben reconocer el enorme costo oculto de someter a todos los individuos al designio del poder político. Bien, si hasta el gobierno cubano se ha dado cuenta de ello; no es por nada que esperan surja algún Esteban Trabajos entre la nueva camada de “cuentapropistas“.

El gobierno no puede ni jamás logrará lo que logró Steve Jobs y lo que logran miles de empresarios todos los días, simple y sencillamente porque la genialidad es individual. Newton y Einstein no llegaron a sus teorías por comité. Si bien es cierto que construyeron sobre los descubrimientos de otros que les antecedieron, los avances conceptuales se desarrollaron en sus mentes individuales gracias a concentrada reflexión. ¿Qué comité de burócratas habría ordenado la investigación de anomalías en el movimiento aparente de Mercurio para llegar a la conclusión de que el espacio-tiempo se dobla en la vecindad del Sol? ¿Cómo podrían haber previsto la aplicación en tecnologías comerciales como GPS y energía eléctrica de la teoría de la relatividad?

La respuesta es que no podrían. Si un gobierno central se encargara de programar y supervisar todas las actividades de los científicos y las empresas, no tendríamos ninguna de las cosas que asociamos con la vida moderna, ni antibióticos para curarnos, ni esta computadora donde escribo estas palabras. Da risa entonces escuchar al presidente Obama decir que el gobierno de los Estados Unidos debe invertir en las “tecnologías del futuro” que, según sus clarividentes asesores, van a sustituir a los combustibles fósiles.  Para reconocer la necedad de esta pretensión, basta con preguntarse si hace 20 años el gobierno le habría apostado al desarrollo de algo conocido como “iPad.”

La verdad es que no sabemos cuáles son las tecnologías del futuro. No sabemos qué nos proveerá de energía eléctrica y cuál combustible usarán nuestros automóviles. De hecho, ¡ni siquiera podemos estar seguros si en veinte años todavía usaremos energía eléctrica y automóviles! Lo que sí sabemos es que en algún lugar de algún país libre alguien está reflexionando sobre estos problemas. Algún jóven Steve Jobs está estudiando como servir mejor a las necesidades de la sociedad y, ojalá, algún capitalista ponga el dinero para hacerlo realidad. Defendamos a la libertad económica y así honraremos mejor al legado de Steve Jobs que con la más inspirada de las elegías.

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Written by craguilar

octubre 6, 2011 a 11:30 am

6 comentarios

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  1. Pareces justificar el sistema capitalista mediante el endiosamiento de un individuo existoso a nivel comercial, individuos creativos existieron mucho antes del capitalismo (y dudaría incluir a Jobs entre ellos) y seguirán existiendo. Triunfan dos individuos de dos millones y se los eleva como un ejemplo a seguir, típico discurso moral y republicanista. “Si te esfuerzas todo lo obtienes, mira a Jobs”.

    También es fácil identificar torpes éxitos del capitalismo en medio de tanto derroche, el sistema más improductivo y antieconómico de la historia… ¿Qué no hubo inventiva en la URSS? Ni me digno a responder, aunque admito que no hacían tabletas de dudosa utilidad. Está claro que este sistema de libertad económica está pasando factura a todos los sectores de la población menos favorecidos o que no tuvieron la suerte de este capitalista, pero sus defensores de ninguna manera van a salvarlo con sus ocasionales mártires.

    Anónimo

    octubre 6, 2011 at 11:19 pm

    • El comunismo somete al individuo al poder político. El gobierno debe controlar la forma en que los ciudadanos trabajan, consumen y hasta piensan. Por eso es que Stalin mandaba a los disidentes al Gulag cuando no al patíbulo. En el caso del pobre Trotsky, un picahielo clavado en el cráneo por cuestionar al gran líder. Por eso es que en Cuba no puede encontrarse Camino de Servidumbre de F.A. Hayek en las tiendas de libros, ni cualquier literatura que no sea la misma vieja cantaleta marxista. Todo es Che, Castro, Revolución. Las sociedades comunistas son conformistas; se exige la uniformidad de acción y pensamiento. El individualismo es subversivo, antirrevolucionario. Es imposible que en una sociedad así se inventen muchas cosas. O, dicho más precisamente, imposible que se inventen cosas que la gente desee. Porque estamos de acuerdo en que en la Unión Soviética se inventaron muchas cosas. Inventaron, por ejemplo, un proceso productivo centralmente planificado donde los productos terminados valían menos que las materias primas usadas para fabricarlos. Cientos de bodegas en Moscú, Leningrado y Vladivostok llenas de porquerías que nadie, en ninguna parte, estaba dispuesta a comprar. Inventaron el primer muro que dividía a una ciudad completa, no con el propósito de que extranjeros no entraran, sino para que su propia gente no escapara. Supongo que, indirectamente, la represión produjo inventos, pero no del regimen sino de aquellos que desesperadamente buscaban escapar de él. Allí tienes a los audaces balseros construyendo embarcaciones con los materiales más inusitados, y a los pocos alemanes que pasaron sobre las cabezas de los esbirros comunistas en globos aerostáticos confeccionados en sótanos secretos. No pues, no soy quien cuestione que bajo el comunismo también hay inventos.

      craguilar

      octubre 7, 2011 at 6:02 pm

  2. Este autor me tendría que explicar por qué la Unión Soviética logró mayor tecnología que EEUU, con científicos que trabajaron casi por la comida, mientras todos los soviéticos comían, estudiaban y tenían viviendas, mientras que en EEUU los empresarios ganaban millones fabricando armas que no podían superar a las de la URSSS ni en cantidad ni calidad, mientras los negros, latinos y otros grupos humanos revolvían la basura o robaban -cuando no asesinaban- para comer en el Bronx.

    De los científicos-médicos de Cuba, tan oprimidos políticamente por su gobierno, me tendría que explicar cómo desarrollaron una medicina que supera a la de EEUU en enfermedades degenerativas, haciendo que varios norteamericanos opten por irse a curar a Cuba, como también hicieron varios políticos argentinos. Y explicarme como hacen para estar tan desmotivados y sin embargo curar ojos masivamente a los pobres que no pueden pagar, yendo a los países donde los mandan y no pedir asilo poítico para quedarse y no volver más a Cuba.

    Finalmente, ¿habría habido un Steve Jobs sin capitalismo y en economías planificadas de tipo comunistas?. No lo sé. Pero la gente podría haber sido más feliz sin navegar por Internet, sabiendo que viven en un mundo donde a nadie le falta comida ni techo ni trabajo digno, cosa de la que bien se encargó más de un comunismo. Y quien sabe, si hecho esto, satisfecho el último hambriento, los gobiernos comunistas no hubieran mantenido a sus científicos para desarrollar las tecnologías que hoy disfrutamos. Es una cuestión de prioridades, que el capitalismo, tan beneficioso en otros aspectos, no tiene. Sólo lo sabrían los habitantes de este mundo dentro de 200 años, pero todos con la panza comunista llena.

    fermmm

    octubre 7, 2011 at 2:47 pm

    • Si cree que el comunismo garantiza barrigas llenas, entonces seguramente nunca se enteró de la hambruna de Ucrania, del Gran Paso Adelante de Mao, del hecho de que Corea del Norte sobrevive hoy gracias a donaciones de alimentos de países capitalistas. Decenas de millones que murieron de hambre bajo el comunismo se retuercen en sus tumbas por la ignorancia desplegada en su comentario.
      Vea esto señor y edúquese, por favor.


      craguilar

      octubre 7, 2011 at 6:12 pm

  3. Nadie está diciendo que el capitalismo es perfecto y que es la solución a todos los problemas sociales de este mundo, sin embargo, es el capitalismo la mejor ideología desarrollada hasta el día de hoy. Las muertes por comunismo no son comparables con las muertes del capitalismo. El comunismo ha matado masivamente a más personas que cualquier guerra que haya existido hasta ahora. Sin embargo hay muchas personas con ideologías erradas y tan cerrados en éstas que no pueden abrir un poco la mente para ver los hechos, a estas personas no les queda más que educarse y ver cómo hablan los números de las muertes ocasionadas por el comunismo. Y no sólo morirse de repente sino que mata al individuo poco a poco, primero matando su libertad, luego mata sus derechos, la capacidad de soñar, de lograr, y finalmente llega a solamente estar y vivir (como los corales) y de no alcanzar la comida para todos (que están en este mismo modo) de morir. Me da risa como los que están a favor del comunismo expresan sus ideas con tanto ímpetu, seguridad y tratando de defenderse, si tan solo supieran que en un país comunista no tendrían ni la más leve oportunidad de defender sus ideas…..ojo… la primera regla para vivir en un país comunista es estar calladito y cooperando…. Será que están dispuesto a esto….. ¿?

    Mery

    octubre 13, 2011 at 11:53 am

    • Como bien expresaste nadie dice que el capitalismo sea perfecto, ni resuelva todos los problemas, el verdadero problema, es que el capitalismo está condenando la especie humana, y también se cargará consigo nuestro único planeta que ya no basta geométricamente para resistir el creciente consumo y superpoblación. Si te parece apocalíptica la referencia puedes consultar cualquier pirámide poblacional, o datos de consumo, petróleo, que no tienen que ser de webs de izquierda precisamente… Otro punto para destacar, es que criticar al capitalismo parece ser el equivalente inmediato de alabar el régimen soviético o muchísimo menos, la República Popular de Corea. Por otra parte si piensas que el comunismo mató más personas que las guerras mundiales, yo calibraría esos datos tuyos, y además las guerras mundiales especialmente la primera en si misma se dieron por varias causas, imperialismo, capitalismo y nacionalismo, conceptos que bien sabemos están entrelazados. No mencionemos las guerras desatadas en África y otras miles en el resto del mundo a causa de la apropiación de recursos cada vez más enfermiza que requiere el desarrollo capitalista. El comunismo en la práctica realidad ha explotado a su propio pueblo traicionando sus ideales, pero el capitalismo explotó al resto del mundo, la periferia a favor de los países centrales. Y se ha desgastado tanto, desgastando con ello el planeta, que actualmente comienza a devorar a esos mismos países centrales, ya no le es tan fácil la explotación ajena y su mismo consumismo, el aumento de la infelicidad, el estrés, y los recortes, los comienza a tercermundializar de manera inédita. Hace una década nadie imaginaba protestas en EEUU y la Unión Europea. Y parece que todo se perfila para peor: La protesta en Wall Street (coordinadas con tabletas como refiere irónicamente el autor) de 1500 manifestantes, 700 fueron arrestados. No cuesta imaginar las reacciones que veríamos si esto mismo se produjese en Venezuela o irán. De todas maneras ya nada sorprende si se ha llegado a comparar a Steve Jobs con Luther King y John Lennon.

      Saludos cordiales.

      Anónimo

      octubre 15, 2011 at 4:55 am


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