Nueva América Central

Todo empieza en nuestras mentes

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Prioridades

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Sin importar quien gane las elecciones, un país culturalmente tercermundista seguirá siendo en todos los demás aspectos tercermundista. De Mano Aguada a Mano Dura no hay sino un cambio de estilo. Es el traspaso de mando de una clica corrupta a otra clica corrupta. Algunos beneficiarios cambian mientras que los más astutos y experimentados se adhieren al gasto público cual bálano en el casco de un barco que cambia de capitán cada 4 años. Piénsese en los dueños del cartel de fertilizantes y las medicinas, por mencionar dos ejemplos. Hace un par de años fueron financistas del equipo verde, pero en la última contienda financiaron al equipo naranja. La fortuna siempre les favorece porque el juego está arreglado. Cara, ellos ganan; escudo, nosotros perdemos. Esto de la “democracia” se ha vuelto el mejor negocio en Guatemala: mínimo riesgo, grandes rendimientos. La única barrera de entrada es la moral. Cualquiera sin escrúpulos y un poco de capital para financiar campañas puede participar.

Y aquí es donde regresamos al tema de la cultura, porque en un país habitado por gente sin escrúpulos estas cosas son lo más lógico y natural del mundo. En un país habitado por gente que cree que es su legítimo derecho impedirle el paso a otras personas porque no están recibiendo algo que quieren del gobierno, y por apologistas de este comportamiento, la buena moral es una anticuada sensibilidad. En un país donde la gente acepta una “democracia” que consiste en votar por banderitas que esconden a decenas de parásitos anónimos, solo para que estos parásitos cambien de lealtades antes de sentarse por primera vez en su curul, no sorprende que acepte también las maniobras sucias que los periódicos reportan todos los días y que pasan tan desapercibidas como los 15 asesinatos diarios.

Para muestra, un botón. Entre noticias de toma y destrucción de una prisión de “alta seguridad”, incautación de armas y celulares, y demás síntomas de un sistema penitenciario desfinanciado donde los reos viven en condiciones de hacinamiento y anarquía, se publica un decreto de compra de aviones militares por un costo de $170 millones que servirán para pelear la Guerra contra las Drogas. Sí, la misma Guerra que Otto Pérez calificó como un desperdicio y un fracaso. ¿Cuántas prisiones podrían construirse con $170 millones? ¿Cuántos guardias de seguridad y policías podrían contratarse y capacitarse? Pero eso no importa, porque la prioridad aquí es pagarle a los financistas de campaña. Ah sí, los aviones los vende Embraer de Brasil y el representante de Embraer en Guatemala es el mismo dueño de DISAGRO, el de los fertilizantes. Equipo verde, ellos ganan; equipo naranja, también.

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Written by craguilar

noviembre 20, 2012 at 12:26 pm

Despreciable hasta el Final

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El gran perdedor de la contienda de hoy tiene que ser Álvaro Colom. Se arrastra en Casa Presidencial como una sombra de la figura esmirriada que entró allí hace cuatro años. Al preguntársele de qué se lamenta al dejar un país donde 16 mueren violentamente cada día y la infraestructura se hace pedazos, responde únicamente que no logró la Reforma Fiscal. Claro. Hubiera querido engordar aún más las cuentas de sus testaferros para asegurarse un exilio palaciego. No le bastaron todos los negocios que hizo durante cuatro años en los que el gobierno gastó más de lo que cualquier gobierno guatemalteco logró gastar en el pasado, en el proceso enterrando a futuras generaciones en montañas de deuda, sin que por ello pueda mostrar una sola nueva carretera, un nuevo puente, un nuevo hospital, u obra alguna de las que antaño legaban hasta los sátrapas más miserables.

Llorón salió el desgraciado. Colom no ha tenido que pellizcarse muy profundo para soltar el llanto. Pero sus lágrimas no caen por las numerosas víctimas mortales de su negligencia —más de 20,000 a la fecha—, sino por las vacas sagradas de cuya profana adoración ha ganado políticamente. No lloró por haber designado al menos a dos delincuentes como ministros de Gobernación (Gándara y Velásquez), encargados como estaban con la seguridad de los guatemaltecos; ni por haber enlodado el prestigio de su país cuando fue a condecorar a Fidel Castro con el máximo honor que un presidente guatemalteco puede conferir, sin que tan siquiera fuera recibido por el dictador. No lloró tampoco cuando el ciclo lectivo de las escuelas públicas fue acortado a la mitad por sindicalistas voraces, mermando las escasas posibilidades de desarrollo que tienen los más desaventajados en nuestra sociedad. Pero balbuceó compungido por gratitud hacia el responsable de esta ignominia, el sindicalista Joviel Acevedo, de quien derivó grandes cuotas de poder a costilla de los niños.

No sorprende que al final se haya aliado al peor de todos los candidatos, a aquel que cortaron de la misma tela deshonrosa —Manuel Baldizón. Sólo el corrupto salva al corrupto. En esto contaba también el otro incondicional de Colom, Alfonso Portillo. Pero a pesar de todos los regalos y dinero sucio que distribuyeron entre el segmento más manipulable de la población, creyéndolo susceptible a vender su voto, no contaron con el elemental sentido de decencia de la mayoría de los guatemaltecos. Esta decencia, que para Colom es tan foránea como el buen gusto, se encargó de ponerle fin a su vergonzosa carrera política. Ojalá que la misma medida de justicia que está siendo aplicada sobre Portillo caiga sobre Álvaro Colom, Sandra Torres y toda su despreciable pandilla.

Written by craguilar

noviembre 6, 2011 at 7:34 pm

Colom Irritable

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El editorialista de Siglo XXI se pregunta por qué últimamente el presidente parece tan “susceptible.” El político que otrora fue admirado por su estable temperamento (lánguido, diría yo), hoy lanza espumarajos cada vez que un periodista le hace cualquier cuestionamiento. ¿Por qué el cambio? Mi hipótesis es que está viendo las encuestas donde su administración sale mal calificada y donde su sucesora designada perdería las elecciones si fueran hoy. ¡Que ingratitud la de esta gente!, ha de pensar. Yo aquí regalándoles pisto y comida, y ellos sólo jodiendo con la misma cantaleta de la delincuencia.

Pues bien, por extraño que le parezca, resulta que la seguridad es una prioridad para el pueblo. Por mucho que le pique el hígado, tanto la Constitución como el sentido común dicen que defender la vida y la propiedad de las personas es la primera responsabilidad del gobierno. Si el gobierno no puede hacer esto, las demás cosas que haga no importan.

Álvaro Colom evidentemente no comparte esta opinión. En su alocución televisada anoche, el presidente amenazó a la población con recortar presupuesto al OJ, al MP y despedir policías y soldados si el Congreso no cumple su demanda de endeudar más al país. No mencionó nada de recortar alguno de los programas clientelistas que, a razón de miles de millones de quetzales, canibalizan al presupuesto. Tampoco consideró la posibilidad de rescindir el aumento salarial de 10.5% que irresponsablemente prometió a los maestros huelguistas, sin tener los fondos para pagarlo.

No señores, —parecía decir a la cámara el cada vez más tétrico y espectral socialdemócrata— el presupuesto se va a equilibrar con la sangre de los inocentes. Sus demandas de seguridad y justicia me vienen del norte. Parafraseando a María Antonieta, ¡que coman bolsa solidaria!

Luego la acostumbrada farsa de supeditar la seguridad a los ingresos del gobierno, lo cual ya ha llevado a varios aficionados a las conspiraciones a pensar —con alguna razón— que a este gobierno le interesa mantener la zozobra social para usar como una palanca negociadora a la hora de exigir más impuestos.

No me canso de publicar esta gráfica, la cual me parece tan demoledora a las pretensiones expoliadoras de Colom, que no se me ocurre por qué la oposición no la usa, a menos que también quiera subir los impuestos cuando le llegue el turno.

En términos reales, el gobierno de Guatemala gasta y recauda hoy más que nunca en su historia, pero simultáneamente la tasa de homicidios es la peor jamás conocida. Esto es llanamente irreconciliable con lo que dice el presidente. La razón es muy sencilla: porque de lo que el gobierno gasta, un porcentaje cada vez más miserable se destina a las funciones de seguridad y justicia.

Revisen el presupuesto nacional. ¿Cuánto invierte el gobierno en su primera responsabilidad? 11% Esto incluye el presupuesto del Ministerio de Gobernación, el Ministerio de la Defensa y el OJ. El desembolso de Mi Familia Progresa es casi el doble que el presupuesto de el Ejército, el cual Colom ha responsabilizado de evitar más narcomatanzas como la ocurrida en Petén. Por Dios, si el narcotráfico mueve en un mes más de lo que este país gasta en seguridad en un año.

Hoy mismo el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) denunció que el presupuesto de la Academia de la PNC se ha reducido un 25% en los últimos dos años. En lo que va del año le han retirado más de Q4 millones para financiar quién sabe qué cosa. Nery Morales, el vocero del cuarto o quinto Ministro de Gobernación improvisado por Colom (ya perdí la cuenta), lo justifica en que el presupuesto ya no aguanta pagar más salarios de policías, así que ¿para que entrenar nuevos? Prácticamente están izando la banderita blanca ante los delincuentes.

A Colom le irrita esta realidad y la repulsión que genera entre los guatemaltecos su bancarrota moral; su abominable costumbre de recriminar a otros las consecuencias de su propia negligencia y desconocer las más de 20,000 vidas inocentes segadas bajo su complaciente mirada. Pero más irritados estamos nosotros. Espero que el día de las elecciones se lo hagamos saber.

Written by craguilar

mayo 26, 2011 at 10:40 am

Otto “El Genocida”

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La doña va abajo en las encuestas así que es hora de sacar la campaña negra. Por allí anda haciendo los rounds un video donde se vincula a Otto Pérez Molina con unos guerrilleros muertos. No sé que se supone deba impactarnos más:  los cadáveres o la barba de comunista que en aquel entonces adornaba la faz del ahora presidenciable.

Francamente no me sorprende que un ex oficial del Ejército de Guatemala haya matado guerrilleros, porque precisamente esa era la misión del Ejército en aquel entonces. Tiene tanto de asombroso como que Sandra Torres u Orlando Blanco —ambos ex guerrilleros— hayan provocado la muerte de sus enemigos jurados, los soldados del Ejército de Guatemala. O que Barack Obama haya mandado a matar a Osama bin Laden. Eso es lo que pasa en una guerra, gente mata gente.

El problema es cuando pasa en tiempos de “paz”, como en este lustro atroz en que Sandra y su mujer han gobernado. Mueren diariamente más personas hoy que en los años más cruentos de la Guerra Civil. Y no precisamente soldados y guerrilleros; sino albañiles, choferes, vendedores, mensajeros, campesinos, padres de familia, amas de casa y niños. Gracias a la negligencia gubernamental, los guatemaltecos se han vuelto insensibles al tipo de imagenes que ahora pretenden usar para shockearnos. Que no sea hipócrita la señora, tanto ella como el otro participaron de esa guerra fraticida. La única diferencia es que Otto Pérez peléo del lado de la institucionalidad y la democracia, mientras que ella estuvo del lado del totalitarismo.

Supongo que la insinuación detrás de esta campaña es que si gana Mano Dura esto se va a volver un campo de guerra con represión y violación a mansalva de los derechos humanos. El problema es que esta insinuación no va a pegar. En primer lugar, porque la mayoría no asociamos mentalmente aquella época con represión sino con la tranquilidad que se gozaba al salir a la calle sin preocuparse por tanta delincuencia. La mara progre de la USAC, los sindicalistas y demás ralea marxista se la pasaron muy mal, sin duda, pero estos eran una minoría entonces y hoy son una minoría todavía más pequeña. Así que a nadie le importa. En segundo lugar, aquella guerra existía porque existía la guerrilla, la cual no existe hoy, y la guerrilla existía como una manifestación del imperialismo soviético. Así que a menos que Putin resucite a la URSS, no creo que tengamos nada de que preocuparnos.

Que quede claro que no voy por Mano Dura. Créanme, no me inspira simpatía alguna. Pero todavía menos simpatía me inspira una persona que quiere vendernos una imagen de virgen inmaculada cuando fue y sigue siendo un flagelo para la mayoría de los guatemaltecos.

Written by craguilar

mayo 18, 2011 at 6:10 pm

Disonancia Oficialista

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Álvaro Colom, 3 de mayo 2011:

Ojalá sea una campaña de propuesta y discusión; de cómo van a financiar las promesas que hacen. De programas de gobierno, madura, serena y de mucha discusión.

Sandra Torres, el mismo día, en su discurso de candidatura, hablando sobre otros partidos:

Los que se han dedicado a criticar y destruir son ellos, porque se basan en las fuerzas del mal y en las fuerzas de la oscuridad.

Written by craguilar

mayo 2, 2011 at 8:45 am

Descalificada

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Así que Sandra Torres se está divorciando del presidente para flanquear la prohibición constitucional a su candidatura, con lo cual tácitamente admite que sus opositores tienen la razón y que tanto ella como su marido han estado mintiendo cuando aseguraron que podía ser candidata siendo al mismo tiempo Primera Dama. 

Ahora hay quienes dicen que incluso con el divorcio se sostiene el impedimento porque al ser anunciada candidata era conviviente del presidente. Puede ser, pero esto no me interesa. La cuestión clave es que ahora, con esta movida sucia, los guatemaltecos tienen todo lo que necesitan para evaluar el carácter de esta mujer. La sed de poder que se requiere para destruir el matrimonio propio es la típica sed insaciable de los tiranos. Si la promesa sagrada que alguna vez hizo a su esposo de acompañarlo “hasta que la muerte los separe” no vale más que su ambición política, ¿qué valor tienen las promesas que haga al pueblo guatemalteco?

No soy abogado y no puedo asegurar si Sandra Torres de Colom está legalmente descalificada para postularse, pero sus acciones evidencian que está moralmente descalificada para ser presidente, en este y en cualquier período.

Written by craguilar

marzo 21, 2011 at 4:31 pm

La nación en vilo

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El recién pasado octubre fue el mes con más homicidios en los últimos 19  meses. ¿Qué no se suponía que aprobando la Ley de Armas se controlaría la violencia?  Lo único que hizo fue complicar el trámite para aquellos guatemaltecos que necesitan un arma para protegerse (o al menos sentirse protegidos.)

La solución no es aprobar más leyes sino hacer cumplir las que ya están codificadas. No estoy seguro, pero creo que el homicidio ya era ilegal en Guatemala antes de que entrara este gobierno. Es tan crítica la situación que los asaltos, las violaciones y los robos ya no son noticia. Los guatemaltecos se han acostumbrado a vivir en una sociedad donde es aceptable que les roben sus pertenencias siempre y cuando no los maten también. A eso hemos llegado: a suplicar y agradecerle a nuestros victimarios por violar todos nuestros derechos excepto uno.

En medio de esta hecatombe, la clase política hace gala de su indiferencia y su apetito insaciable de riqueza. Los diputados de la UNE y sus anexos fingieron estar de acuerdo con la restitución de la pena de muerte sólo para poder desentrampar su agenda de latrocinio.  Honestamente nunca había escuchado de algo semejante —una burla tan descarada a la voluntad popular y al proceso legislativo. Es por cosas así que los pueblos pierden fe en la democracia y terminan alzando a dictadores, que debo confesar en nuestro caso no es una alternativa del todo repulsiva.

En cualquier país civilizado, una maniobra tan detestable significaría el fin del partido que la ejecutó, en las urnas. No así en este país donde el grueso del electorado es iletrado y huérfano de los más elementales valores cívicos, y donde no se vota por principios sino por el candidato que se crea va a regalar más cosas.

Álvaro Colom, que gobierna para su familia, sus financistas y organismos internacionales corruptos, dijo que la pena de muerte es “salvajismo” y que ya no lo practican las sociedades modernas. Entonces cree que los Estados Unidos es un país salvaje y atrasado, porque allá se aplica la pena capital. Y de ser así, los guatemaltecos adoran vivir en países salvajes y atrasados porque en cuanto se les presenta la oportunidad van en bandadas hacia el Norte.

Este es el triste fenómeno que observamos hoy: miles de familias de profesionales jóvenes emigrando no por falta de oportunidades económicas sino por temor. Dicen que esto también ocurría en  la época de las dictaduras militares, pero no con la misma prevalencia. En aquella época, temía quien estaba asociado al movimiento guerrillero, pero hoy tanto derechistas como izquierdistas están expuestos a que ellos y sus familiares terminen baleados en alguna cuneta. La delincuencia no discrimina políticamente. De allí el auge de empresas que venden servicios de trámite de visas a Canadá y a otros países. Ya no se está yendo sólo el obrero poco calificado sino la crema y nata de nuestra sociedad: los ingenieros, los arquitectos, los empresarios, los creadores de la riqueza y el desarrollo. Yéndose con su familia para nunca volver.

¿Y qué será de Guatemala cuando sólo queden los narcos, los políticos y los parásitos que viven de la “solidaridad” compulsiva? Sólo de pensarlo me dan ganas de hacer maletas.

Written by craguilar

noviembre 6, 2010 at 9:59 am